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miércoles, 28 de noviembre de 2018

Llega Madrid Central con limitación de derechos a las motos.

Si nada lo remedia el próximo viernes entra en vigor Madrid Central y, como saben, los vehículos de explosión comenzaremos a ver limitado por decreto municipal nuestra libertad de circulación en lo que se ha dado a llamar la almendra central de la ciudad de Madrid. Infórmense bien porque aunque al principio las sanciones económicas parece que se sustituirán por avisos, antes de que se den cuenta su cartera corre el peligro de ser vaciada por los vampiros municipales deseosos de obtener recursos atípicos que sirvan para mejorar las cuentas. La medida es tan polémica que a la hora de escribir esta crónica el grupo del PSOE en el ayuntamiento ha pedido su retirada porque dicen que no cuenta con el consenso suficiente y adolece de falta de diálogo con los colectivos afectados, entre los que, por cierto, no incluyen a los motoristas. ¡Ya le vale a los concejales del PSOE! Han tenido meses para pronunciarse y exigir al equipo de Carmena mayor espíritu democrático en su actitud de gobierno y es ahora, a escasos días, cuando se dan cuenta de que la medida puede causarles un daño electoral de difícil cuantificación.
Este fin de semana también tienen su oportunidad de hacerse escuchar los motoristas de Barcelona que han convocado una manifestación para protestar por las medidas coercitivas de  Colau, otra adalid de la democracia que gobierna con puño de hierro la ciudad condal.  La persecución contra los motoristas es un hecho y sólo nosotros podemos luchar por nuestros derechos. Nadie va a ayudarnos porque no se caracteriza nuestro país por ser solidario con las causas ajenas. Mientras en Francia las calles están ardiendo contra el impuesto del gobierno sobre los carburantes aquí está por ver que se alce con fuerza una voz para llamar a la insurrección. No estoy abogando por la violencia, entiéndame bien, sino por una actitud firme y decidida contra las imposiciones dictatoriales, vengan de donde vengan.
Veremos si la protesta de los compañeros catalanes consigue hacerse escuchar con la fuerza de sus motores y la convicción de la justicia. Será una prueba de fuego y un aviso para los motoristas de Madrid porque, recuerden, tenemos una cita para protestar el domingo 16 de diciembre.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Daniel Crespo. El demonio que se convirtió en un ángel del custom.


Un buen día, hace un número razonable de años, un chico de León decide comprar una Harley-Davidson sin que medie ninguna otra razón que la simple estética. Un gran amigo tenía una, a él le gustaba el sonido, quizá la línea, y también deseaba tener la suya. Por aquel entonces León no tenía un concesionario oficial de la marca de Milwaukee pero existía uno multimarca que las traía con cuentagotas. El chico fue a verlo y le encargó una, la próxima que llegase, la que fuese, le daba igual. Tuvo que esperar dos meses hasta recibirla y cuando llegó, en lugar de hacer lo que cualquiera de nosotros hubiésemos hecho, que no es otra cosa que subirnos encima, ponerla en marcha rápidamente y acelerar hacia cualquier sitio, él se puso a desmontarla y a cortar lo que a su juicio sobraba, al igual que hacía con los juguetes que le regalaban de pequeño. No era la primera vez que transformaba un moto pero quizá fuese entonces cuando comenzaron a cimentarse las bases para que aquel chico, inquieto y curioso, se convirtiese por derecho propio, y aún sin buscarlo, en punto de referencia de los profesionales y aficionados amantes de la customización en nuestro país.
Hoy, aquel chico está sentado frente a mí después de haber tenido la amabilidad de viajar desde su ciudad de origen para charlar entre amigos. Estamos hablando de Dani Crespo, alma Mater de Devil Inside. A nuestra conversación asisten Nieves, siempre encantadora y discreta, y Adolfo Calles, propietario de Bonneville, quien actúa de apuntador allí donde Dani tiene dudas o confunde las fechas. “El 50% de lo que me ha ocurrido ha sido posible por Adolfo”, declara sin falsa modestia. Y lo que dice parece ser la verdad, según se traduce de las numerosas veces que aparece citado en la charla. Se me ocurre que Adolfo ha actuado un poco de Pepito Grillo en toda esta historia, animando a Dani a ir más allá incluso de sus propias ambiciones. “Yo sólo quería hacer motos para mí, como siempre había hecho”, confiesa con humildad el protagonista, un rasgo difícil de encontrar en alguien que ha llegado tan alto, tan lejos. La constante en sus palabras es la absoluta falta de vanidad, atribuyendo su éxito a una extraña concatenación de factores a las que de algún modo se considera ajeno, lo que le lleva a afirmar: “Yo flipo con todo lo que me ha pasado”.
Sin embargo, este leonés ha llegado a unas cotas tan altas en el panorama internacional que incluso ha tenido el placer de tener a cuatro patas – en el sentido literal- a constructores de la talla mundial como Paul Yaffe o Peter Penz Sonríe al relatarme como ocurrió tal cosa, en el certamen de Padova, la primera vez que decidió foguearse internacionalmente y que supuso su primer espaldarazo internacional. A partir de aquel momento su nombre quedó grabado con letras grandes en el altar del custom más elitista y ascendió al peldaño más elevado, el reservado a los grandes entre los grandes, en Sturgis, cuando el gran Chicara, el hombre que crea “violines”, según comenta Dani sin molestarse en ocultar su admiración, se quedó mudo de asombro ante su creación. Este es quizá su mayor orgullo. “Que le guste tu moto a un tipo que construye unas motos tan especiales es sencillamente alucinante”.
Nada en Dani resulta afectado, al contrario. Su discurso es tan natural y desprovisto de ego que provoca la mayor de las simpatías, lo reconozco. No hay trampa en su mirada franca. La media sonrisa es marca de la casa y sirve para remarcar su argumentación. Con el pelo ensortijado y las dos patillas largas que terminan sin juntarse por debajo de la barbilla parece un duende travieso y burlón. Hace bromas pero con la única intención de hacer sentir bien a quienes le escuchamos con atención. Es su carácter, desdramatizar lo que considera my serio, despojar de solemnidad nuestra conversación porque no tiene intención de sentar cátedra, tan sólo de que el rato que compartamos sea digno de recordar. 
Podía haberse dedicado profesionalmente a construir motos pero no ha ansiado elegir ese camino. Trabaja mal bajo presión y, además, el no dedicarse a esto en exclusiva le confiere total libertad para hacer lo que le gusta. Me consta, y así lo confirma, que a más de uno que ha acudido a que le haga una moto le ha aconsejado que se compre una BMW porque las motos que él hace no son para todos los públicos. Necesitan de una forma de ser y de apreciar que limitan su alcance. No es soberbia, es la pura verdad. Una moto con la firma de Devil Inside Cycles no es una moto de serie, es algo que requiere un mimo y saber hacer. Es su privilegio, sin duda. Se lo ha ganado a pulso y no intenta engañar a nadie. Él construye sólo cuando lo que habla con su interlocutor le provoca un cosquilleo interior. Entonces comienza la verdadera conversación y el consiguiente presupuesto que da inicio al proyecto. Porque Dani no lo hace por dinero, si no por el placer de crear algo distinto que dé una forma nueva a un motor, a un chasis… a lo que sea que pueda manipular para crear algo único, irrepetible, de lo que sentirse orgulloso. 
Hay en su trabajo mucho del estilo de ver la vida de un enamorado del viento y de las olas que, ante mi sorpresa, declara no ser motorista. Y yo, que le he visto montar en moto y puedo dar testimonio de que conduce con la soltura y la facilidad que distingue a los que tienen un don, no puedo evitar poner cara de asombro ante su afirmación. Le gustan las motos pero no necesariamente la vida en ellas, comenta. Quizá sea el espíritu libre del mar lo que guía su trabajo, prolongación inequívoca de su forma de ser y vivir. Más cerca de ser un beach boy que de un easy rider, Dani encoge los hombros al asentir. Aunque me quedo con ganas de profundizar sobre este tema siento que he dado en el clavo al preguntárselo. 

Pesimista ante el panorama nacional, se pone serio cuando argumenta que hacen falta muchos años para ponernos al nivel que encontramos fuera. Déficit de cultura, más que de talento, y una innegable apatía por el desarrollo de nuevas
formas de entender, de sentir y de hacer las motos son las barreras que debemos quebrar si un día queremos que el talento patrio pueda codearse en igualdad con el resto del mundo. Excepciones hay, afortunadamente, pero ninguna como la de aquel chico que, aún siendo ya hombre, se hizo maduro entre las paredes de un garaje donde aprendió a “destruir” para poder construir. Un hombre que prefiere hacer una pausa en su trabajo, en su vida, para buscar nuevas vivencias lejos de sus habituales influencias. Los motivos son suyos, pero no engaña. El fuego que atesora en su interior no está, ni de lejos, cerca de consumirse. Más bien se alimenta cada día de las brasas de la inquietud con las que conforma ese carácter que le llevó a dejarnos a todos con la boca abierta con una moto que debería figurar en un sitio de honor en el mejor museo del mundo: la Quattro. Para él Chicara es el mejor constructor del mundo. Para otro de los constructores nacionales, que goza del mayor de mis respetos, Dani es el más grande de España. Para algunos un auténtico  demonio, para otros un ángel. Para todos un creador de “violines”.

miércoles, 18 de junio de 2014

Jinetes de caucho.

La fotógrafa Marina Rodríguez me eligió como uno de los modelos para retratar el alma de un motorista. El resultado es el esperado por ella: carácter, dureza y sobriedad. Como ejemplo pongo una de las fotos que más me gustan.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Concentración Big Twin 2013, Grao de Castellón.



JuanDa, Mar, Dani, La JoVan, Belén y su pastel de carne, Hugo, Chooper James, Caballo, Víctor, Ezman, la sepia y los boquerones, David Pardo, Ángel, Rizos, los Get Monkeys (espectacular grupo de cachondos), Sara y Luismi (La Cabeza Motorcycles), La Pacheca, Manolo, Marta, Laura, Vicente, los conciertos, Javi Arias, Victor Romero, Sergi Arola, La Bonita, Casa Juanito y su arroz a banda, el carajillo de Marie Brizard, Laura, el bike show, San Cristóbal, el puesto de los cinturones, Jack Daniel’s Cola, Luciano, los feriantes franceses de Niglo, los choppers radicales, la hamburguesa del Belumar, el old school, Javi King, Carlos, Cepas, Deng y su chica, Raúl y Eva, Carlos “Ofrenda”, Ángel “Cascoscuro”, Adolfo Bonneville y su badulaque itinerante, Chimo, “Chano”, Vero, Paloma, agua de Vichy, gasolina, sol, playa, mar…



























viernes, 5 de julio de 2013

La Red (a)Social (artículo para ChopperOn.es, julio 2013)


Hace unos días saltó la noticia de que Facebok recibió -y atendió- alrededor de 10.000 órdenes de la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU con peticiones de información que afectaban a entre 18.000 y 19.000 cuentas. Justo una semana antes, volviendo de la reunión anual de Harley-Davidson en León, mi moto sufrió una avería cerca de Valladolid y tras colocar el casco a 20 pasos, la chaqueta en el suelo y separarme unos metros de la moto comprobé como pasaban ante mí siete BMW  y dos motos japonesas que no se dignaron a parar, eso sí, muy educados me saludaron con la mano.
A priori ambos hechos no tienen nada que ver pero si nos detenemos un momento a valorarlos descubrimos que, de algún modo, tienen aspectos comunes. Ambas son dos grandes redes sociales, sí, no se me solivianten todavía. Me explicaré. Si bien Facebook tiene un alcance mundial que supera los mil millones de cuentas, el motociclismo, o motorismo, tiene también una importante cifra millonaria de seguidores en todo el mundo. Ambas son, igualmente, voluntarias y en el caso de Facebook totalmente gratis. Cuando entramos en esta red debemos saber que estamos dentro de una empresa privada y jugamos con sus propias reglas sin que nadie nos obligue a permanecer en ella; cuando conducimos una motocicleta deberíamos ser conscientes de que formamos parte de un mundo con un centenar de años de historia, códigos no escritos pero que mantienen todavía su vigencia, al menos en los que somos cascos viejos, y una solidaridad que se hizo famosa mucho antes de que los móviles hiciesen su aparición y las compañías de seguros introdujesen la asistencia en carretera. Cuando era pequeño era frecuente escuchar historias, incluso en los programas de televisión, sobre como los motoristas (o moteros) ayudaban a coches averiados y, por supuesto, a las motos. Hoy parece que aquellas historias son parte de la leyenda perdida de la solidaridad humana.
No entiendo a quienes claman ahora por la violación de su privacidad en las redes sociales. ¿Qué privacidad reclamas cuando has sido tú quien ha compartido todo lo que has querido en el entorno de una compañía? Si no quieres que tus cosas se vean… no las pongas. Y tampoco entiendo que alguien que se suba en una moto no asuma como propias las reglas básicas de esta afición. Si no sabes, pregunta, coño. Un casco colocado en el suelo a 20 metros de la moto, remarcado por la chaqueta que reposa en el asfalto y no colgada del manillar, por ejemplo, es señal de avería, a ver si se enteran aquellos que no han escuchado a sus mayores. Sí, el piloto seguramente habrá llamado ya por su móvil y estará esperando a la asistencia, pero una parada a preguntar será siempre de agradecer. Un poco de charla o simplemente comprobar que formas parte de algo reconfortará al piloto con problemas. Y si no vas a parar, al menos métete el pito y las “uves” en el orto porque no tienes nada que ver conmigo y paso de saludarte. Eso sí, no te preocupes, si un día eres tú el que estás tirado en la carretera y yo paso en moto o en coche, me detendré y te ofreceré ayuda y un rato de charla, al igual que hicieron conmigo David y Ana, Carlos y Esther, Ricardo y Ricardo jr. Todos harleros, todos motoristas, todos amigos. Yo seguiré montando en moto y mantendré mi perfil en Facebook porque asumo las reglas de ambos.
Por último, quiero dar las gracias a otro motorista, Roberto, y a su encantadora chica, Ali, por no haber permitido que me hiciese el resto del viaje en grúa. Desviaron su camino y nos recogieron a mí y a La Bonita ofreciéndonos su hospitalidad porque ellos sí que saben lo que es una red social. Y se basa, sobre todo, en la amistad.

martes, 4 de junio de 2013

KM0 2013. La movida madrileña (ChopperOn.es, junio 2013)




Es frecuente que momentos importantes de nuestra vida vayan unidos a una canción determinada, un tema que nuestra mente asocia a una situación por la razón que sea. Hay para todos los gustos y colores, desde baladas románticas hasta el heavy para los momentos de euforia, pasando por los blues que desgarran el alma cuando la vida nos obsequia con una bofetada. Se me antoja, sin embargo, que la concentración KM0 de Madrid se merece una banda sonora propia. Rebuscando en la memoria surgen del olvido un sinfín de temas que perfectamente podrían ser el himno de un gran fin de semana, cierto, pero no se me ocurre ninguna canción mejor para asociar a todo lo vivido que quizá la que aún no se ha escrito. Si hubiese que componer una canción a esta concentración la imagino hilvanando versos certeros que componen largas estrofas para erigir una historia de sentimientos profundos y emociones compartidas y si tuviese que encargarla lo haría, sin dudar un segundo, a Bob Dylan, posiblemente el mejor cronista informal de la realidad del siglo XX, cuya obra mantiene plena su vigencia en estos años de niñez del XXI. Si reuniese el valor necesario iría a verle, me plantaría delante y le diría “Hey, Mr. Dylan, play a song for me in the jingle jungle morning”. Él, sin duda, escribiría una acertada letra que encogería el corazón de los hombres y susurraría en el oído de cada mujer una historia de pasión, de amistad y camaradería; del poderoso rugido de unas máquinas que son objeto de amor o de odio. Quizá el estribillo hablaría de la sana competencia entre sonrisas y brindis, del sonido de la amistad o de como el rock’n’roll se convierte en el adn de unos locos que todavía creen en la individualidad para unirse en grupos afines donde no importa quien eres o de donde vienes, tan sólo saber que montas al lado.



Como algunas de las mejores letras del gran poeta del folk, la historia  comenzaría a desgranarse en la primera estrofa describiendo la gran fiesta de acogida en el viejo Madrid, en un lugar que bien podría llamarse  “the Rising Sun” y que todos conocemos como Makinostra, donde se citaron centenares de motoristas, felices de reencontrarse con camaradas de momentos pasados, reconocidos en cada abrazo. El viejo Bob cantaría a la fraternal camaradería, vieja o nueva, en la que nadie es tratado como desconocido, aunque sea la primera vez que acude a la llamada anual. Posiblemente dedicaría unos versos a narrar la historia de Fabián y Patricia, una pareja recientemente afiliada al HOG Chapter Madrid y novatos en estas reuniones, aunque su sonrisa denotaba su desde ahora leal pertenencia al clan del cuero negro y la gasolina. En ellos contaría como su decisión de convertirse en harleros atrajo a los padres de ella a comprarse a su vez un “cerdo de Milwaukee” y allí estaban, recién llegados de Castro-Urdiales, sintiéndose jóvenes para siempre, compartiendo una cerveza con su hija y los camaradas de toda la vida que hasta hoy no habían conocido. Y es que ¿cuántas carreteras debe conducir alguien antes de que se le considere motorista? La respuesta, camarada, está flotando en el viento que acaricia tu cara cuando conduces tu sueño.

Reservaría las siguientes estrofas para reflejar la satisfacción del cronista que observaba la escena con ojos críticos sin perder la sonrisa, embriagado por la calidez del evento y un par de mojitos de Jim Beam; haría resonar los aplausos que se escucharon en el espectáculo “The Hole” y en el concierto de Siniestro Total; rasgaría su guitarra para extraer de los más profundo del alma la emoción que  surge de la caricia del acelerador, de la extraña mezcla que se produce al juntar piel y metal; puede, incluso, que hable de la generosidad y la dedicación con la que los anfitriones nos acogieron y trataron durante todo el evento.
Para finalizar, cantaría al gran teatro de los sueños en el que los 400 supervivientes de la fiesta del sábado, a los que se les juntaron más de mil harleros de la capital recorrieron orgullosos la Avenida de la Castellana, dejando a su paso caras de asombro y sonrisas entre los atónitos espectadores que el domingo detuvieron su prisa para escuchar el inconfundible rugido de  los Big Twin. Y es que no se hizo necesario llamar a las puertas del Cielo porque, al menos por esta vez, el paraíso soñado estaba en las calles de Madrid.
Si Bob Dylan decidiese hacer una canción así no albergo dudas de que sería magnífica y, como ocurre con todas las grandes canciones, dejaría un profundo deseo de que no terminase nunca, de que se prolongase unos minutos más o el bucle la hiciese renacer una y otra vez. Entonces a nosotros, a ChopperOn, sólo nos quedaría poner en la contraportada del disco, a modo de créditos, el agradecimiento a Víctor Romero, la gente de Makinostra y al HOG Madrid Chapter por su impecable organización y el buen gusto que presidió el fin de semana. A la Guardia Civil, comandada por primera vez por el Coronel Jefe del Sector de Motos que no quiso perderse este evento y que realizaron una labor impecable velando por la seguridad del grupo. Al Mesón Cándido de Segovia por su extraordinaria hospitalidad. l “The Hole”, divertido e irreverente espectáculo. A la Sala Orange y Siniestro Total, por darnos marcha y diversión. Y, por supuesto, a todos y cada uno de los participantes, los auténticos protagonistas de la concentración… y de esta canción.







martes, 5 de marzo de 2013

MOTORISTA DE SALÓN (artículo para ChopperOn, marzo 2011)


Hace ya casi un mes que La Bonita duerme sin descanso en el garaje de casa. El paso por el taller no ha sido todo lo rápido que esperaba y el dolor me impide todavía llevarla de paseo como se merece. No recuerdo la última vez que pasó tanto tiempo sin que pudiese montar en moto pero debió ser hace mucho porque estoy que me subo por las paredes. Shit happen! Sin embargo la convalecencia me ha permitido recuperar otras cosas que tenía, si no olvidadas, sí postergadas. Entre ellas leer más de lo que acostumbraba en los últimos tiempos. Varias son las obras que han sido devoradas durante este mes pero quédense tranquilos que no es mi intención escribir un artículo sobre ellos. Lo que sí quiero resaltar es que me resulta curioso la cantidad de aspectos que tienen en común literatura y motos. Cuando abres una novela es como si accionaras el acelerador suavemente para dejar que el motor de la historia te vaya llevando por kilómetros llenos de letras hasta las más increíbles aventuras, los romances más apasionados o las batallas más sangrientas. La literatura nos permite soñar, imaginar, emocionarnos… ¡Vivir! Al menos para mí ha sido una vía de escape durante todas las etapas de mi vida. En moto he recorrido carreteras de casi toda España y media Europa, he visto parajes increíbles y conocido personajes dignos de mención; con los libros he visto cosas que tú ni imaginarías, he amado a mujeres hermosas y algunas realmente peligrosas, he estado al borde la muerte infinidad de veces y he tenido que defender vida y honra en varios duelos de honor. Moto y letras caminan de un modo paralelo en mi vida y por eso, cuando emprendo un viaje en moto siempre viaja conmigo una novela… y un cuaderno. Leer y escribir me son tan imprescindibles como rodar  y en estos momentos de orfandad motera me refugio en ellos para huir de la podredumbre moral que nos rodea. Espero que esta situación se resuelva rápidamente porque el sofá de mi salón es cómodo, sí, pero añoro el sillín individual de mi Harley y necesito escuchar el ronroneo del big twin al ralentí. En fin, toca rezar y esperar mientras ataco “Danzas de Guerra”, el recopilatorio de cuentos, odas y poemas de Sherman Alexie que mi hermano Víctor me regaló al salir del hospital. Curioso, comienza a sonar la excelente versión de The House of the rising sun que The White Buffalo hizo para cerrar la cuarta temporada  de la serie Sons of Anarchy. Le han cambiado la letra para ajustarla a la mujer de Jax Teller, el protagonista. Empieza así:
There is a house in Charming town / They call the rising sun.
And it’s been the ruin of many a poor girl / and me oh God I’m one.

Y así termina:
And me I wait in Charming town/ to gain my loveless one
I’m staying here to end my life/ down in the rising Son.

Para el resto, ya saben, Google y YouTube. Que la disfruten.

domingo, 3 de febrero de 2013

AÚN NO HA OSCURECIDO, PERO NO TARDARÁ EN HACERLO (ChopperOn, febrero 2013).


“Shadows are falling and I've been here all day./ It's too hot to sleep, time is running away./ Feel like my soul has turned into steel/ I've still got the scars that the sun didn't heal./ 
There's not even room enough to be anywhere./ It's not dark yet, but it's getting there.”

El hombre de la cazadora oscura apuró su café y encendió un cigarrillo con un fósforo que a continuación desapareció aplastado bajo una gruesa bota de medio tacón. Levantó la cabeza sin mirar a nada y tampoco nadie pudo distinguir siquiera una mueca que delatase sus intenciones. Guió el cigarrillo a sus labios y le dio una larga e intensa calada. Parecía ajeno al paso del tiempo. Se quedó quieto, recostado sobre el quicio de la puerta, forastero de lo que sucedía a su alrededor, decidido a prolongar un poco más el descanso de su motocicleta. Quizá aquel lugar era la mitad de su viaje, o puede que no, quien sabe. Alto y fornido, su rudeza contrastaba con la luminosidad de unos ojos que sólo tienen los que todavía creen en dragones y princesas, en elefantes dentro de las boas y en nubes de algodón.

“Well, my sense of humanity has gone down the drain./ Behind every beautiful thing there's been some kind of pain./ She wrote me a letter and she wrote it so kind./ She put down in writing what was in her mind./ I just don't see why I should even care./  It's not dark yet, but it's getting there.”

En el interior del bar la radio decidió emitir un viejo tema de Bob Dylan y entonces sí, la atención del hombre de la cazadora oscura se avivó súbitamente. Sin modificar su postura, su cabeza se irguió un poco más, concentrándose en escuchar. Una nueva calada al cigarrillo dio paso a una exhalación de humo blanco grisáceo que duró más de lo habitual. Nadie podía saberlo pero, aún sin mover los labios, las palabras se iban sucediendo en su boca. Y nadie tampoco alcanzaría a adivinar que el hombre de la cazadora oscura llevaba el miedo como único equipaje.

Well, I've been to London and I've been to gay Paree./ I've followed the river and I got to the sea./ I've been down on the bottom of a world full of lies./ I ain't looking for nothing in anyone's eyes./ Sometimes my burden seems more than I can bear./  It's not dark yet, but it's getting there.

El cigarrillo, aburrido entre los dedos, terminó por consumirse. Lo apagó, se ajustó el casco y arrancó. El Big Twin ronroneó agradecido. El hombre de la cazadora oscura dio una suave palmada al depósito, miró al horizonte por donde el sol empezaba a despedirse y nadie escuchó la frase que emitió antes de alejarse, mientras Bob Dylan terminaba la última estrofa. Pero ahí quedó, flotando en el viento: aún no ha oscurecido, pero no tardará en hacerlo. Nadie había visto antes al hombre de la cazadora oscura por allí y tampoco se le volvió a ver. Y, sin embargo, estuvo.

martes, 6 de marzo de 2012

SANGRE, SUDOR Y LAGRIMAS (ChopperON, marzo 2012)




Nada, no hay absolutamente nada peor que la esperanza. Esquiva y ladrona, hurta nuestros sueños arrebatándonos la sonrisa con tanto sufrimiento fabricada. Al viento del cambio que iluminó los rostros de millones de españoles, incluso de muchos de aquellos que se consideraban a sí mismos enemigos de los triunfantes, le ha seguido la tempestad del desasosiego. El señor Rajoy ha pasado su particular Rubicón con la complicidad de su corte personal, una guardia de corps en forma de séquito ministerial, impertérrito al alcanzar las mieles del poder, conteniendo la arrogancia natural del todopoderoso. A él le ha tocado dirigir la resistencia contra la crisis en espera del ejército tiempo que nos refuerce en la lucha hacia el único desenlace posible, la victoria. A muchos no tienen por qué gustarnos los generales, pero es inevitable aceptar su mando y confiar en que su buen juicio nos guíe, firmes e inquebrantables, por la senda que conduce al futuro, aún a sabiendas de que no está exenta de dificultades, ni sacrificios. La historia nos demuestra que los grandes líderes han sabido motivar a sus huestes antes de la batalla. Algunos como Winston Churchill, que pronunció la célebre frase que da título a este artículo y que a su vez tomó del gran Garibaldi, ganó su fama de estadista por su actitud frente a los grandes momentos con que la historia le desafió. Me vienen a la cabeza un par de decenas de nombres que como, hizo él, se afanaron en no decepcionar a su pueblo. Eso es lo que se espera de un líder, grandeza y altura de miras. No se afronta el combate con mensajes pesimistas, al contrario. La actitud de quien guía es importante para sus huestes y la arenga debe ser animosa, reconfortante. Que la cosa está mal ya lo sabemos ¿o es que se cree que no sufrimos todos los días la angustia de la situación? De eso, de sufrimiento, los motoristas sabemos mucho. No sólo hemos soportado, y soportamos, impuestos exagerados y peajes abusivos con estoicismo, también nos asolan frecuentes desprecios adivinados en miradas más o menos furtivas y hasta nos hemos convertido en moneda devaluada que paga con su seguridad - a veces con la misma vida- la insensatez de los asesinos silenciosos que jalonan nuestras carreteras. Sabemos que nuestra pasión está sembrada de riesgos en los que ni siquiera pensamos, pero conocemos bien que de una curva mal trazada no te saca el pánico o que no se debe tocar el freno de manera brusca en una carretera con gravilla. En ambos casos el salir indemne depende en gran medida de nuestra capacidad de mantener la sangre fría y la cabeza alerta para emitir los necesarios mensajes a aquellas partes del cuerpo que deben actuar. Mirar hacia delante con convicción y determinación, sin titubeos. Luchar a golpe de acelerador hasta la siguiente escaramuza con el asfalto. Igual que en la vida, luchar. Con la mirada limpia, con el corazón henchido, con las ganas de vencer, que es lo que toca. No es hora de inmolarse en la pira del conformismo cuando el enemigo amenaza nuestra casa. No hay más remedio, así que, Don Mariano, cómprese una moto, acelere y ¡tire hacia adelante! Quizá así se convenza de cambiar su discurso actual por el de un líder positivo que comparta un alegato de esperanza y combate que haga menos duro nuestro pesar e insufle de aliento nuestra voluntad. Así lo espero, por el bien de todos. 

jueves, 9 de febrero de 2012

La SOPA boba


He dudado seriamente sobre si titular este artículo “Bufón de bufones” o “Anonymus”. En el primer caso hubiese hablado de un personaje ególatra, pagado de sí mismo, que se auto corona como ser superior y desprecia a sus semejantes, eso sí, guardándose una pequeña representación en forma de “cla” de sus actuaciones histriónicas. Un imbécil, en suma. Al final comprendí que ya había hablado suficiente de esta clase de cretino en esta sección y tan sólo podría disfrazar con palabras nuevas la escasa consideración que me merece, así que lo descarté. En el segundo, sencillamente pensé que no era el titular adecuado para abordar el grave problema que la libertad de expresión y de información está sufriendo. Leyes como la Sinde, la SOPA americana o el tratado ACTA han aparecido recientemente en nuestras vidas para limitar nuestros movimientos en la Red. No se dejen engañar por el altruista disfraz de proteccionismo hacia los derecho de autor que exhiben como bandera de algunas de estas medidas, esto les importa un comino, excepto los impuestos que puedan derivarse de las transacciones. Como autor y creador estoy expuesto a la apropiación indebida de mis escritos e ideas, pero considero que se pueden establecer reglamentos con sentido destinados a amparar el esfuerzo autoral, alejados de las leyes coercitivas e irracionales que nos van a imponer. La realidad es que Internet es un espacio altamente peligroso para cualquier gobierno porque otorga un foro a las ideas, a los planteamientos divergentes. Gracias a Internet hemos podido conocer las vergüenzas de algunas democracias occidentales, estamos al tanto de las tropelías del gobierno dictatorial cubano, nos han informado de las revueltas en oriente o hemos sido testigos de la enorme violencia policial en nuestro país el verano pasado, por citar algunos casos. Internet es un foro libre donde las personas sin importancia adquieren voz y pueden difundir sus protestas, sus inquietudes, sus discrepancias, y tener un escenario donde plantearlas, sin tener que sufrir la censura que impone la falta de medios o la imposibilidad de acceder a ellos. Esto es lo que realmente les preocupa, que cada uno de nosotros seamos un potencial foco de conflicto y encontremos el eco suficiente para ponerlos en problemas. Es lo que ha ocurrido con Wikileaks, por ejemplo. Descubrió mentiras, trapicheos, procedimientos delictivos y abusos del poder y lo silenciaron. Simplemente. Ahora mismo cualquiera de nosotros es considerado un Wikileaks en potencia para los transgresores de la libertad, aquellos que invocan su nombre para restringir la de todos. La libertad no es gratis y todos deberíamos convertirnos en un anonymous, un anónimo que luche por mantenerla desde su propio perfil online, si no queremos ver como las redes sociales se transforman en una especie de estúpido waka waka, el circo de los romanos. Piénsalo bien, tienes en tus dedos más poder del que crees y como utilizarlo depende exclusivamente de ti. Libertad es una palabra que se escribe con todas y cada una de las teclas del ordenador. Eso o quedarte adormecido a la SOPA boba como les gustaría a los distintos poderes que nos manejan y que ven peligrar el monopolio del mangoneo cada vez que un post es publicado, cada vez que tweet se lanza al mundo, cada vez que una opinión contraria busca su eco en Internet. Aquí está la mía.