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domingo, 23 de noviembre de 2014

Desde las barricadas de la democracia: lo que queda del 15 M.

Asisto con pesar a lo que ha quedado de un movimiento espontáneo y frágil como fue el que dio inicio a un sentimiento donde la rabia ante la situación política y social desembocó en la ilusión de millones de personas frente a la posibilidad de que un cambio real fuera posible. Cuando me enteré de que la policía desalojó de malas maneras a los estudiantes que decidieron protestar en la Puerta del Sol de Madrid cogí la moto y fui dispuesto a mostrar mi apoyo ante lo que consideraba injusto. Fue un momento mágico. Yo esperaba a unas decenas de "indignados" y lo que me encontré fue que éramos miles los que nos concentramos allí de forma espontánea. Y al día siguiente más, y al otro muchos más. Y así nos encontramos durante muchos días, semanas. Miles de personas mostrando nuestro rechazo al sistema actual, a las condiciones que sufrían nuestros compatriotas, a la corrupción, etc. Sin colores, sin partidos, sin ideologías.  Mi papel en aquella protesta fue… Bueno, eso no importa aquí. Lo realmente fundamental es como aquel movimiento global que clamaba por la libertad, solidaridad, igualdad y la democracia real se fue convirtiendo por mor de su gran tamaño en un reducto de grupos políticos que lo fueron arrimando hacia posiciones de izquierda. Ese fue su final. Previsible, cierto. En su momento formulé esa predicción y, por desgracia, no me equivoqué. El carácter asambleario no funciona cuando alcanzas un número determinado de miembros y tienes que dividirlas en pequeñas reuniones. Entonces son los elementos más radicales quienes comienzan a hacerse con el poder a base de descalificar públicamente a los que opinan diferente. Es la historia de la humanidad. Sé de lo que hablo porque estuve en distintas asambleas de barrio y fui uno de los damnificados por esas personas que claman por la libertad siempre que sea la suya.
Con el tiempo la realidad partidista marchitó la utopía de quienes apostamos por un movimiento sin ideologías caducas que dividen. Hoy, grupos como Podemos, con su líder levantando el puño, o Izquierda Unida, con su aspirante a secretario general aludiendo constantemente al 15 M, se  presentan como los auténticos representantes de aquel sueño del que hoy muchos despertamos como si se tratase de la peor pesadilla posible. Qué pena.

sábado, 28 de junio de 2014

Yo soy español… español… español...

Soy de un país en el que alrededor de 13 millones de personas viven en el umbral de la pobreza y aún así se penaliza con impuestos las indemnizaciones por despido.
Soy de  un país donde los jueces retan a los fiscales a que los denuncien, donde presente se dirime en forma de pasado y el futuro se escribe con siglas éticamente confusas, tales como SICAV. Un país en el que el precio de la vivienda cae entre un 40% y un 60% pero los impuestos sobre ella aumentan un 9%. Soy de un país en el que la justicia ha perdido el sentido de la igualdad y cada día asistimos a nuevos privilegios de los políticos que deberían servir al pueblo, no servirse de él.
Soy de un país que glorifica a Casillas, Xavi o Iniesta con la misma intensidad con la que desoye a Machado, a Quevedo o a Garcilaso; un país donde el respeto de los derechos humanos ha sido puesto en entredicho, un país en el que los ciudadanos han visto recortados sus derechos y libertades por decreto.
Soy de un país campeón en corrupción en el que el estado roba en forma de impuestos lo que no otorga como servicios.
Soy, por si quedaba alguna duda, español.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Desde las barricadas de la Democracia.


Viví las protestas en primera persona y sufro las consecuencias de la estafa a la que estamos sometidos como uno más. Ahora que el mentiroso de Rajoy dice que se ven indicios de una mejoría me gustaría preguntarle quién la ve. ¿Los banqueros? ¿Los políticos y sus injustas prebendas que les hacen diferentes al resto de los ciudadanos? ¿Los especuladores del vivienda? ¿Los ayuntamientos que, a pesar de la enorme caída del precio de la vivienda, nos suben impuestos como el IBI? ¿Los corruptos que salen de rositas? ¿Los policías entregados a sojuzgar al pueblo que protesta? ¿Quién la ve, señor Mentiroso? Esta crisis ha robado el futuro a millones de personas; ha dejado sin esperanza a cientos de miles de familias; ha abierto los ojos al resto de la sociedad. Ahora sabemos la verdad: no contamos para ustedes, excepto cuando llegan los periodos electorales. Ustedes han bastardizado aquella máxima de la Ilustración: todo para el pueblo pero sin el pueblo. La han convertido en "Todo sin el Pueblo".
¿Quiere la verdad? Aquí la tiene.
Fantástico trabajo de Emilio Morenatti que recoge la actitud de un pueblo que se niega a agachar la cabeza.
http://vimeo.com/80274887

viernes, 5 de julio de 2013

La Red (a)Social (artículo para ChopperOn.es, julio 2013)


Hace unos días saltó la noticia de que Facebok recibió -y atendió- alrededor de 10.000 órdenes de la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU con peticiones de información que afectaban a entre 18.000 y 19.000 cuentas. Justo una semana antes, volviendo de la reunión anual de Harley-Davidson en León, mi moto sufrió una avería cerca de Valladolid y tras colocar el casco a 20 pasos, la chaqueta en el suelo y separarme unos metros de la moto comprobé como pasaban ante mí siete BMW  y dos motos japonesas que no se dignaron a parar, eso sí, muy educados me saludaron con la mano.
A priori ambos hechos no tienen nada que ver pero si nos detenemos un momento a valorarlos descubrimos que, de algún modo, tienen aspectos comunes. Ambas son dos grandes redes sociales, sí, no se me solivianten todavía. Me explicaré. Si bien Facebook tiene un alcance mundial que supera los mil millones de cuentas, el motociclismo, o motorismo, tiene también una importante cifra millonaria de seguidores en todo el mundo. Ambas son, igualmente, voluntarias y en el caso de Facebook totalmente gratis. Cuando entramos en esta red debemos saber que estamos dentro de una empresa privada y jugamos con sus propias reglas sin que nadie nos obligue a permanecer en ella; cuando conducimos una motocicleta deberíamos ser conscientes de que formamos parte de un mundo con un centenar de años de historia, códigos no escritos pero que mantienen todavía su vigencia, al menos en los que somos cascos viejos, y una solidaridad que se hizo famosa mucho antes de que los móviles hiciesen su aparición y las compañías de seguros introdujesen la asistencia en carretera. Cuando era pequeño era frecuente escuchar historias, incluso en los programas de televisión, sobre como los motoristas (o moteros) ayudaban a coches averiados y, por supuesto, a las motos. Hoy parece que aquellas historias son parte de la leyenda perdida de la solidaridad humana.
No entiendo a quienes claman ahora por la violación de su privacidad en las redes sociales. ¿Qué privacidad reclamas cuando has sido tú quien ha compartido todo lo que has querido en el entorno de una compañía? Si no quieres que tus cosas se vean… no las pongas. Y tampoco entiendo que alguien que se suba en una moto no asuma como propias las reglas básicas de esta afición. Si no sabes, pregunta, coño. Un casco colocado en el suelo a 20 metros de la moto, remarcado por la chaqueta que reposa en el asfalto y no colgada del manillar, por ejemplo, es señal de avería, a ver si se enteran aquellos que no han escuchado a sus mayores. Sí, el piloto seguramente habrá llamado ya por su móvil y estará esperando a la asistencia, pero una parada a preguntar será siempre de agradecer. Un poco de charla o simplemente comprobar que formas parte de algo reconfortará al piloto con problemas. Y si no vas a parar, al menos métete el pito y las “uves” en el orto porque no tienes nada que ver conmigo y paso de saludarte. Eso sí, no te preocupes, si un día eres tú el que estás tirado en la carretera y yo paso en moto o en coche, me detendré y te ofreceré ayuda y un rato de charla, al igual que hicieron conmigo David y Ana, Carlos y Esther, Ricardo y Ricardo jr. Todos harleros, todos motoristas, todos amigos. Yo seguiré montando en moto y mantendré mi perfil en Facebook porque asumo las reglas de ambos.
Por último, quiero dar las gracias a otro motorista, Roberto, y a su encantadora chica, Ali, por no haber permitido que me hiciese el resto del viaje en grúa. Desviaron su camino y nos recogieron a mí y a La Bonita ofreciéndonos su hospitalidad porque ellos sí que saben lo que es una red social. Y se basa, sobre todo, en la amistad.

viernes, 19 de octubre de 2012

Me atrevo a compartir este brillante artículo tomado de http://www.jotdown.es/


Enric González: Con todos mis respetos

Posted by Enric González
El nacimiento de mi hija fue complicado. Clara y Lola, su madre, tuvieron que permanecer un cierto tiempo en la unidad de cuidados intensivos de la Clínica Dexeus. Resultó que la Seguridad Social sólo cubría el parto y el resto me correspondía a mí. La factura ascendió a 12 millones de pesetas, lo que entonces costaba un piso. Me era imposible pagar. El diario El País, que entonces dirigía Juan Luis Cebrián, se hizo cargo del asunto. El mismo diario, con el mismo director, me pagó cursos en Esade y me procuró una beca en Estados Unidos.
No quiero olvidar esas cosas.
Incluso teniéndolas presentes, ahora comparto la opinión universal sobre Cebrián. A mí también me causa horror y una cierta repulsión. Pero prefiero pensar que está enfermo y que la cura a su enfermedad no puede pagarse con dinero. No debe ser, como pensé hace unos años, un simple caso de ludopatía bursátil. Si fuera así, habría recuperado ya la lucidez. Dudo que lo suyo tenga remedio. Es una lástima.
Después de 27 años en El País, creo que debo irme. La decisión de despedir a un tercio de la redacción me permite acogerme, sin negociaciones particulares, a la indemnización que se establezca para el colectivo. El Paísha hecho por mí mucho más que yo por él y hasta no hace mucho confiaba en que pese a la crisis, la general y la del sector, lograría superar sus disfunciones. Ya no confío. Conviene, sin embargo, subrayar algo: en 1976 trabajaba en la Hoja del Lunes de Barcelona y cuando llegó a mis manos el primer ejemplar de El País pronuncié una frase lapidaria: “Esto no dura seis meses”. Como se ve, carezco de dotes proféticas.
Desconozco quién figura conmigo en la lista de los que se van. Solo sé que son compañeros y amigos. Igual que casi todos los que se quedan. Por eso quiero suponer que me equivoco de nuevo y que El País, que seguirá contando tras los despidos con bastantes de los mejores periodistas de España (e, inevitablemente, con unos cuantos personajes lamentables), aún valdrá la pena.
He escrito estas líneas con vergüenza. Que yo deje un empleo carece de interés. Que más de diez docenas de periodistas sean despedidos de un periódico que baña en oro a sus directivos y derrocha el dinero en estupideces es bastante grave. Que en España haya millones de personas sin trabajo y con muchísimas dificultades para llevar una vida digna, mientras algunos se enriquecen a costa de la miseria ajena, es una tragedia.
Perdonen el desahogo. No volverá a ocurrir
(enlace al original)

http://www.jotdown.es/2012/10/enric-gonzalez-con-todos-mis-respetos/

martes, 16 de agosto de 2011

El Poder de las Palabras


Nació sin ninguna intención oculta, tan sólo como un medio de optimismo en un momento que comenzaba a ser difícil. Después de casi dos años Facebook ha decidido cerrarlo sin dar motivos, dejando en el olvido las aportaciones de decenas de personas que quisieron acompañarme en la aventura de la alegría y la esperanza. Hoy se pueden encontrar otros grupos que se llaman así en la red, pero ninguno es el genuino. Por mi parte, tras haber enviado varios mensajes a Facebook y tener la callada por respuesta, doy por abandonada la lucha. Eso sí, cabreado por su despotismo. La red es suya, cierto, pero el contenido es nuestro y arrebatárnoslo sin más es indigno. Gracias a todos los que apoyasteis el grupo.