martes, 31 de marzo de 2009

León en Harley-Davidson

Doy aquí cuenta de la correspondencia mantenida entre Luís C y yo con motivo de una reivindicación de reconocimiento por su parte de ser el único participante en la Reunión de ser denominado como CERDO, al ser el único que lleva al susodicho animal en su aleta delantera, tal y como muestran las fotos que él mismo proporciona.
La verdad es que lo estamos pasando bien. Para enterarse del desarrollo de las cuitas hay que empezar desde abajo.

31 de marzo de 2009.

¡Ah, Don Luís! Confieso que me he divertido mucho con su escrito. Celebro que se encuentre en tan buena forma y aún de que disponga de tanto tiempo. Glorioso su exhorto, no hay duda alguna... Siempre que su voluntad sea formar parte de las letras españolas en el género de sainete o similar. Me he reído mucho y lo confieso sin rubor y desde la admiración más absoluta al desconocido cómico que ignoraba albergaba en su interior. Ya me imagino el momento en el que usted se encontraba emborronando los folios del ordenador completamente desnudo de decoro y con una gran nariz roja como único elemento ajeno al cuerpo, entregándose sin fin a la adoración mental a Onán. ¡Genial, dilecto amigo, genial! Bravo por usted que ha sido capaz de construir un relato ameno con la incoherencia manifiesta de unos argumentos vacuos y unas letras juntad
as en homenaje a Dadá.
Veo, sin embargo, que ha decidido tirar la toalla en cuanto a su reivindicación inicial -y yo lo celebro-, dejando para el combate literario apenas un repaso de supuestos agravios y sinsentidos que usted me atribuye. Queda clara y aquí expuesta, pues, mi victoria en cuanto a su injusta reclamación primigenia, que no es otra que la de la razón misma y acepto que dedique sus esfuerzos en delegar el debate hacia aspectos formales y de carácter puntual que no suponen sino anécdotas del fragor literario, aunque me sonroje denominar literatura a lo que usted y yo hacemos. Le concedo, como no, el derecho al pataleo. Se lo ha ganado con su terquedad y no seré yo quién niegue puente de plata al adversario. Siéntase, pues, dueño y señor de su propia motivación para acuñar argumentos cualesquiera que le concedan una retirada digna y misericordiosa.
No entraré, por tanto, a rebatir los puntos que usted aduce en su sainete último, mas sí deseo, acaso, detenerme en dos aspectos fundamentales de su loco argumentario.
El primero, lo admito, ha sido una provocación. Soy humilde conocedor de su vasta formación y experiencia y el atribuirle epítetos como MAESE o LICENCIADO no han sido otra cosa que poner a prueba la fuerza de su temple, aspecto éste que usted ha pasado con creces. He esperado largamente una respuesta adecuada a mi osadía y ha sabido sujetar su justa indignación hasta encontrar un momento donde la furia no nublase en demasía la cortedad de su entendimiento. Mis felicitaciones plenas de gozo por ello.
La segunda, en cambio, es más peliaguda. Acúsame el Doctor Doctor -que de este modo le nomino por ser muy de su agrado, elevándole con ello a la altura de ilustres nombres tales como Baden Baden o Sánchez Sánchez, por poner unos ejemplos- de refugiarme en insultos y descalificaciones mediante el uso de palabras tales como CERDO o FACINEROSO y otros sustantivos que en su demencia persecutoria adjetiva en el sentido erróneo. Nada más lejos de mi intención, caro amigo, créame. El uso de estos y otros vocablos no tienen otra razón que definir argumentos sin que tras ellos se esconda la maledicencia que usted supone, mal suponedor. No vea en ellos intención descalificadora, que no la hay. Quédese pues con su justo significado y no vea Gigantes que no hay.
Me despido con unos sencillos versos escritos en su honor, no por mí, que es sabida mi incapacidad para estos menesteres.

Sigue don luís erre que erre
en su vana pretensión.
¿No sabrá ya el fanfarrón
que en verdad no le concierne?

Déjese por ofendido
y dese por contestado,
que su mente ha ofuscado
y la verdad se ha omitido.

Hugo labra dixit.


El 30/3/09 23:08, "Luis Cevallos-Escalera Gila" escribió:

Mi muy querido y advenedizo de la sinrazón señor, sin embargo amigo bien hallado, no lea en lo que sigue fanfarria orlada de dorados ni aprovechamiento de horas en desazón, sino una a modo de tregua que facilite un recuerdo de los epítetos injustísimos que ha vertido sobre mi persona en su vertiente humana, aunque siempre las he leído, tenido y tomado como endebles venablos contra la causa porcina que obra en la aleta de mi moto desde su adquisición, años que hace ya.
Antes de enfrascar la atención que suele conceder a mis palabras, advertiros que el inefable poeta putero da señales de traición. Sí, traición. No he errado el vocablo ni su significado inmediato. El buen Hugo de Labra conspira en sus cantos contra la bandera que ondea entre las grietas de vuestra obstinación. Cuídese, pues, de semejantes asesores, confidentes, correveidiles de calzón flojo porque a nada que sus sentidos exigen y su bolsillo no da, vierte cánticos obscenos contra la mano que le alimentó. No digo más. Y no lo digo porque el ídolo que sostiene la razón que aduce en sus textos, el germánico Goebbels, ya parece que lo dijo en su día y así lo citó el Ilustre que me batalla. Líbreme el Omnipotente de atormentar las hispanas letras con semejante ejemplo de vileza. Quiera el viejo Lucifer conservarlo en sus ebúrneos jardines.
Doy pie, entonces, a rebatir uno por uno, punto por punto, los reseñados epítetos preferidos para la ofensa y que de leve amago de sonrisa no han logrado pasar.
Refiéreme su demencial imaginación a Don Segismundo Freud, loado especialista en los tormentos de la mente abocados al raciocinio de la pasión carnal, del vicio inconfesable, del pecado nefando. Grave intento, por arriesgado de imbuir en mi ser cualquier bajeza impropia de la naturaleza del ser humano vulgar y corriente, de entre la que formo parte constituida que no se avergüenza de ninguna de sus propiedades ni acepciones, ocasionen el concurso que ocasionen a lo largo de la existencia. Por lo tanto, señor, pretender que los instintos que nos unen de manera indeleble a la Tierra que nos da la vida es vergonzoso es, cuando menos, una estupidez. Una estupidez rayana en la estulticia porque denota una clara tendencia a permanecer y ser considerado como un ente de superior calidad entre los iguales: es decir, todos aquellos frutos que la Tierra proporciona, semovientes o no.
Me trata de falsario en lo que se refiere a la pretensión primigenia y, por lo tanto, original que da lugar a esta correspondencia de tira y afloja. La pretensión cualquiera emitida por cualquier persona no puede ser falsa en sí misma. Puede estar errada, pero absolutamente dentro de la realidad, lo que se opone frontalmente a lo falso.
Recreando el distorsionado orden en el que emite sus escasos trazos de raciocinio, vuelve a incidir en turbulencias psiquiátricas para las que, muy mucho me da, no está cualificado siquiera lejanamente, ni por un parentesco conocido de la bellísima Argentina. A la vista de este particular, huelga detenerse en este tipo de recreraciones acerca del ego que es inherente a toda persona. Mi adversario incluido.
No me queda más que retornar hacia nuevas muestras de su impericia en terreno psíquico cuando hace mención al buen Onán, de manera pareja a como lo hace posteriormente con el no menos buen Hugo Labra, el puterasco meridional. Y nuevamente retorno a las bondades del cuerpo tangible y sensible de alta calidad con el que he sido premiado por mor de sus capacidades. Por lo tanto, y así lo manifesté en su momento, me precio de ser íntimo y ufano en lo que me afano con Onán. Nada que objetar a que su mención pudiera pasar por vilipendio ni como prácticas perniciosas: muy lejos de ser tomado como tal por nadie cuya materia gris sea ligeramente superior a la de una ameba de mar.
Para rematar su paupérrima primera misiva, me tilda de cobarde por no haber acudido a cierto lugar a medir mis fuerzas con las suyas, habida cuenta de que se trata de un error de bulto propio de quien más que bulto hace masa, por lo que entiendo que seguramente al hacer eso, masa, perdió la conexión, erró en el personaje y en la ocasión.
Continua, ya en otro papel, con una afirmación acerca de maniqueísmo, de la manera en que habló de sofismo, hay que incluirle en la parte de los apéndices del DRAE. Maniobra que suele repetir con acerada asiduidad, que pretende confundir al lector y darse cierto pisto de cultivado. Poco hay tan alejado de la realidad, mas tan cercano en la imaginación del terco. Si, además, se une con prédicas del germano comunicador que alude sin cesar, tenemos aquí la más palpable muestra de manipulación argumental típica del inane. Nada más que decir.
Por fin aparece el verdadero sentimiento que mi persona provoca en el interlocutor y que es honra para mí, a pesar de que su nominal pudiera pasar por vergüenza a más de uno que yo me sé y que sí, va en moto a León. Mi amigo y aficionado oponente utiliza el insulto bajo la palabra cerdo. Honor que me hace sin duda quien de ello entiende abrumadoramente por exceso. Del cerdo, señor, se aprovecha carnalmente todo mientras que moralmente todo se rechaza: ¿no es esa parte de la esencia muy malentendida del motero y de la que, otra vez, muchos hacen honra? Cuide su lengua –tecla- no sea que espante moscones y se arrebujen en su seno cagadas de cojoneros sin fin.
Cita la Señoría a mi tía, la sorda, para más señas, confundiendo de nuevo personajes y situaciones: es Labra, señor, quien tienen abandonada a esa tía discapacitada en los montes asturcones y no el que suscribe, cuyos parientes, a la altura de firmar la presente, se hallan y bien, gracias al Señor. Sugiero de su atención revisar sus datos, sus fuentes y su caridad para con sus mayores.
Aun y a riesgo de desvelar más de lo necesario y aunque no me molesta en absoluto, más bien veo la socarronería facilona que le es propia, tiende a dos cosas en las que no voy a abundar nuevamente por innecesario: a tenerme como cerdo porcino –ya diluido en la honra, y mucha- y a plasmar mis créditos como de licenciado. Permítaseme aclarar un par de asuntos particulares que, aunque apenas vienen al caso, pudiera ayudar a ver quién es quién y qué hace aquí cada cual que contiende. La titulación que adorna mi cuarto de baño reza así (omito los centros porque no se permite publicidad gratuita, hecho del cual Don Fernando sabe, sabe y sabe): Doctor en Derecho Internacional, Doctor en Historia de América, Licenciado en Ciencias Náuticas, Rama de Oceanografía, Diplomado en Protocolo y Ceremonial y, por fin, Doctorando en Altos Estudios Militares. No es, repito, ánimo reivindicativo ninguno, sino constatación de unos hechos que mi oponente conoce a la perfección y que, debido a su estrategia escatológica, se empecina en obviar. Dicho lo cual, por mi parte, puede seguir llamándome Licenciado. Entiendo que es muchísimo más sencillo para él que llamarme Doctor Doctor, una peculiaridad común a muchos congéneres pero que le es lejana en su comprensión, como Ítaca al cornudo de Ulises.
Dentro de unos términos infinitamente más comprensibles para el Ilustre, doy cabida a las palabras que me regala más adelante: facineroso y espurio. No va más allá del anteriormente citado falsario, pero parece que el diccionario de sinónimos va dando su juego al carente de fondos propios suficientes. Y tampoco logra la ofensa buscada. Me confieso facineroso en cuanto pertenezco y defiendo la facción de mi causa y busco, con ello, satisfacción de mis intereses encarnados en el cerdo de marras –que no es el oponente, no confundamos zoología con literatura-. Y hasta ahí. La acepción de ese vocablo en cuanto al crimen no es de consideración porque no estoy en la comisión de delito alguno contra terceros ni contra mí mismo. Eso está fuera de cuestión. Me cuesta admitir que mi oponente se halle en la misma circunstancia. Pero no puedo afirmar tal.
¿Qué decir de espurio? Vuelco mi atención y la de quien guste sobre el todo de lo hasta ahora aquí vertido para ver por sí mismo dónde reside lo espurio, si es que reside en algún renglón vecino. Me produce tal diversión la comprobación del abuso sistémico de ese recurso que aburriría hasta a su propio autor repitiéndolo aquí. Mas la risa larga que provoca con esta cita ya es suficiente para darle cabida, esta vez, con mi agradecimiento sincero por su ocurrencia.
Muy posteriormente, amenazado por su ruina moral y enteramente intelectual, mi oponente e, insisto, gran amigo y muy querido, alude a una presunta desesperación que, al parecer, me convierte en un ser agobiado, digo yo, que por el peso terrible de sus ataques. Sin embargo de esa ilusión que le mantiene aun erguido y milagrosamente sobre dos patas, mi adversario no hace sino traslucir su propio espíritu: una madeja de contradicciones anudadas y sin espacio para su orden y concierto. Afirmo así porque antes de recabar esta constatación certera, el ilusionista ya disponía en su ayuda de míseros atajos en rima, los propios y los aun más patéticos del desparpajo del Labra, conservado hasta la fecha en el formol del vicio lascivo. Vaya una alianza. Carnaza de argentino.
En otro capítulo de su sarta de indignidades, el buen hombre, acusa a mis argumentos y, por ende, a mí mismo nuevamente, de maledicentes. Me excuso, no veo tal. Mi pretensión solicitada, luego exigida y ahora en plena pugna carece de esa calidad. No soy capaz de encontrarla por lado alguno. Tanto es así, que siempre he manifestado mi disposición al acuerdo facilitando alternativa plausible. Si en ésas así se me trata, delega en mi pensamiento la sospecha hacia certeza de una vis malévola en quien tanto aprecio y admiro. No puedo menos que impedirme un pensamiento así y lo desecho con asco.
Al mismo ritmo, me acusa de falta de sabiduría y bagaje cultural. No lo niego y no espero ser un privilegiado de la memoria, del estudio y de la razón. Me es imposible juzgar en mi interior si lo que albergo es sabiduría culta o mero espejismo adaptable a los crucigramas del diario diario. Me confieso inhábil para dilucidar esta cuestión que en absoluto me ofende, siquiera una leve molestia por cuanto me recuerda la enorme falta de caridad y conmiseración de quien domina la retórica y las artes grandes para con quien las admira sin dominar. Pecado de soberbia que me espanta mucho.
Inmediatamente de tenerme por bruto –en la acepción de inculto o falto de la cultura necesaria para el mantenimiento de una conversación interesante en círculos sociales. Agradezco, por cierto, que no haya hecho mención de esa incapacidad en cuanto a las clases que imparto en tres universidades actualmente y en el pasado-, me recrimina una pretendida falta de discreción en cuanto a conversaciones privadas. Nuevamente me excuso por esta falta de urbanidad elemental. Dada mi conocida incapacidad para mantener relaciones sociales interesantes –valga el silogismo que sigue-, excúseme de otros deberes de esa índole, en vez de impartir lecciones magistrales de buen hacer y de saber estar provenientes de quien imparte o desea impartir yoyas en vez de laureles, y muéstreseme el camino del respeto y la consideración debidas a todo ser viviente. Una desconsideración que sitúa mi yerro al mismo nivel que el perdonavidas que me replica.
Y acabo ya, mi querido amigo y rival, no sin antes demostrarle fehacientemente que si hay que juntar letras, soy muy capaz y con tino. Realidad tangible que, permítame, dudo muy mucho que el contrafirmante, o sea, usted sea capaz. De espirituosos sacros relacionados con meapilas de beaterio, disculpe el atrevimiento, pero sabe más que yo, con tal abusiva diferencia que me deja perplejo, admirado y sin palabras –dirían los adolescentes, en el idioma común del que usted participa vivamente: ojoplático y boquiabierto. De mi cosecha añadiría eso de espatarrao y relinchante de carcajadas, pero no deseo poner epítetos jocosos en sus manos. Sabrá entenderlo.
Un muy fuerte abrazo y mi cariño sincero y desprendido en tanto obtengo satisfacción. Caso en contrario, un muy fuerte abrazo y dispóngase en orden sus asuntos ante la derrota sonada que se arremolina inexorable sobre su testa.

30 de marzo de 2009.

Estimados Don Luís y compaña lectora.

Mis disculpas por la tardanza en responder pero asuntos molestos han reclamado mi atención estos últimos días.
Veo que a estado vuesa merced empeñado en acumular letras para después juntarlas, con éxito desigual, al peso, que no puede ser otro motivo el que adivino para tanto desatino como el que sigue manifestando el Licenciado.
¡Qué más quisiera que poder satisfacer su pretensión de una reparación, si ésta hubiese sido justa en su principio, más no es así y vuesa merced lo sabe. Al principio, confieso, quedé sorprendido y preocupado porque un indebido abuso del onanismo cerebral hubiese causado quebranto en su ya de por sí precario motor cerebral, más veo a través del tiempo que acaso su tozuda reiteración en la memez se deba al uso indiscriminado del vino misal. No confunda el meapilas la devoción con la abducción, que esto último es dañino, más aún en mentes tan limitadas, como es su caso. No lo tome a mal, querido amigo, que es de sobra conocido el cariño y respeto que le tengo, pero su caso no tiene defensa alguna ni desde la razón ni tampoco desde la dignidad que todo buen hombre debería hacer suya.
Quédese pues con mi respeto para el cerdo de usted y no insista en cuitas futiles, ya que la razón nunca la ha asistido en este tema y su proceder raya en lo memo (sin –rable).
Ciertamente han llegado a mí nuevos versos del inefable Hugo Labra, trovador nómada que difunde nuestro combate por los mentideros de León, y cuyas composiciones trascienden ya las barreras naturales y políticas de nuestro país. Estos suponen, según comentario del mensajero, homenaje al gran Quevedo. Dicen así:

Érase un hombre a un gochu apegado,
Era un gochín conmemorativo,
Érase un argumento poco vivo,
Érase un histrión mal encarado.

Y añado yo, por compensar, unos versos extraídos de La Más Bella Niña, composición de Don Luís de Góngora, que vienen al pelo para el caso:

No me pongáis freno 

ni queráis culpar, 

que lo uno es justo, 

lo otro por demás. 

Si me queréis bien, 

no me hagáis mal; 

harto peor fuera 
morir y callar.

Quedo, como siempre, a su servicio. Esperanzado, eso sí, de que vuesa merced recupere el juicio que extravió en su Iliada particular.

El 25/3/09 11:18, "Luis C"
escribió:

Muy señor de mi consideración, expreso mis más hondas disculpas, aparte la pena que me aflige, por este retraso que, aunque plenamente justificado como a continuación expondré, no deja de ser una descortesía para la atención que tiene a bien prestarme -sea bien entendido que de manera harto sesgada manque harto locuaz y manque vacua-.
Habiendo descargado de mi alma esta cuita muy menor, mas dolorosa en la sensibilidad inmediatamente más superficial, el silencio reinante se ha debido a periplos meditarráneos que han durado más allá de lo pretendido, por mor de su feliz y favorable resultado.
En ésas estaba cuando oí por tierras maltesas, tan breves como sus argumentos, loar sobremanera las artes del buen trovador astur-nómada Don Hugo de Labra que con tanto empeño y tan de seguido cita. No alcanzo a ver si esta nueva soflama poética, algo musicada, alcanza a su vez a su persona, pero ahí la dejo (attached document) por lo que pudiera aportar. Debo hacer notar de su atención destacada que lo que escuché acerca del poeta maletilla, lo fue en el establecimiento en el que suelo alojarme en el lugar de St Julian, un elegante predio ajardinado con fachada al mar en el que el respeto por las personas es honra que retrata a su gerente. Valga la muestra que reza en su acceso:

AVVISO 
della Casa di Tolleranza 
Ai SIG. RI CLIENTI è vietato molestare le SIGNORINE PRIMA DI avere pagato la marchetta 
La Direzione 

Una vez terminadas las cortesías obligadas y deseadas con no menor intención, ya encuentro un único sendero que deseaba evitar a toda costa y que no es más que desdecir todo aquello que sobre el debate sitúa y que con tanto embosque pretende desviar de lo correcto que se solicita de su actuación gráfica.
Me es particularmente ingrato constatar que, tras estas jornadas, aun no ha puesto remedio a su desvergüenza mediante el oportuno medio correctivo que le hubiera hecho gran honor y merecimiento del general aplauso. Y no solamente no lo ha hecho, sino que se permite la ligereza de afear mi honesta pretensión en la defensa de mi cerdito, mascota incapaz de ejercer tal por sí misma por su situación y capacidades reducidas. Veo con asombro y pasmo creciente, cuyas consecuencias mandibulares van siendo tierra abonada para galenos, que el craso error y la ya manifiesta conducta produce mayor ímpetu en su ánimo. Este aserto no puede ser más que otra añagaza que esconde la ausencia de razón que, ya sin duda alguna, esconde para evitar su escarnio íntimo.
Me honra saber que produzco semejante herida en las filas del oponente y sin maledicencia alguna, como aboga, por otra parte, con similar falta de la debida vergüenza, torera o no, poco importa ni viene al caso, porque sostenella y no enmendalla a base de inconsistente palabraría propia más bien de trotaconventos y desdentados cerebors chochos -tales como el vuestro y el del buen Hugo Labra, que aun holla la célebre cocina de la casa en la que coincidimos brevemente, sin ánimo putativo presente, mas por falta de recursos suficientes para abonar su permanencia, dado que sus rimas un pimiento verbenero ni valen ni son moneda de cambio.
Verdaderamente me repugna hasta extremos ya inconcebibles verme en la penosísima tarea de revisar punto por punto vuestros patéticos manifiestos en defensa de baluartes ruinosos, batidos por la fuerza inagotable de la razón que poseo -y por arrobas- en esta cuestión que nos atenaza pertinazmente, labor que no debiera soslayar un minuto más, más no sin antes conceder a su ya escasa dignidad una postrera oportunidad de dexalla caer y enmedalla, leñe.
Quedo, pues, a la espera de no alargar esta cuestión que, presumo, señor mío, ya le afecta sobremanera y no desearía ser instrumento de espanto, sino de concordia y satisfacción.
A la espera de la resolución del conflicto que vais a disponer en este momentito, quedo afectuosamente a su disposición y anhelante de una nueva libación con pinchito de embutido.
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Hónrame su pronta respuesta plena de errores que, por numerosos, no entro siquiera a enumerar. Que aunque malidicentes, en su intención encuentra alimento mi fortaleza de ánimo.
Sus propias palabras le definen e inhabilitan la razón de sus argumentos, pero usía erre que erre en su juego, a falta de razones. Que como buena esgrime tan sólo la que yo le concedí en forma y modo parcial, a todas luces insuficiente para sostener tan descabellada demanda. Sostenella y no enmendalla parece ser su divisa personal, Don Luís, y allá usía con su parecer, que cada uno hace de su capa un sayo, pero todos tenemos la certeza de que su inagotable verborrea no es más que humo inocuo para la voluntad de los bienpensantes.
No hay causa, entiéndalo en buena hora, caro amigo, dedique sus esfuerzos a comprender rimas y si viene el caso a tomar esas clases de ritmo que tanto le ha falta.
No es que rehuya un acuerdo, es que se empeña en lo imposible y lo falaz y así no puede haber entendimiento. Descienda ya de esa burra, que lo que divisa no son gigantes, si no molinos, y el espejismo que su mente crea le está jugando una mala pasada.
Por otra parte, aclaro como añadido probable para su sabiduría, que el término espurio (falso/ engañoso) no supone coz alguna en ningún caso, más allá de las que usía, en su actitud borrica, quiera propinar, que libre es, vive Dios, para ello y para todo lo que se le antojara u antojase.
Agradezco la gracia de atribuirme la autoría de los ripios creados por el bachiller Hugo Labra, pero debo aclararle que no da mi ingenio para versos tan acertados, y por tanto, es mi deber desmentir una doble personalidad.
Quiero terminar reprendiendo a vuesa merced, y créame que lo siento, por aludir en este foro aspectos comentados en lo privado y no saber comprender la ironía contenida en mis alusiones, que sólo pretendían fortalecer su objetivo, compartido por mí persona.
Me despido anticipando el abrazo que mañana, Dios mediante, espero darle en persona.

El 13/3/09 12:55, "Luis C"
escribió:

No quería llegar hasta el punto de verme obligado a ir punto por punto en cada término que emplea Don Fernando con la fútil excusa de ir apartando la atención del caso que se trata, además de eludir tercamente la cercanía de acuerdo que le voy facilitando desde el principio. Tampoco, por otra parte, era partidario de ejecutar semejante acción para no disminuir aun más la torticera actitud que mantiene, indigna de persona, no digamos, entonces, de señores.
Aun rozando con la mayor levedad de la que soy capaz, remito a la memoria del citado mi intención de invitar a quien gustare participar en esta cuestión. Ya de palabra le mostré mi sorpresa al intuir al de Osorio, mas no leerle, devengando en asombro y prometiendo incluir cuña ad hoc a la primera oportunidad, la que se dio anoche por obra de Don Adolfo. Quede dicho que otras personas mantienen un discreto silencio, gocho o no, pero con los párpados despiertos y la mandíbula presta a la carcajada que ciertos baluartes erigidos para mantener las mencionadas grímpolas son necesarios en el cuartel contrario.
Queda establecido que no hay tal debilidad en mis filas ni necesidad de socorro alguno, más bien apetito de sangre nueva que honre este campo. Sin embargo, leo ya con la experiencia adquirida que Don Fernando sigue que te sigue enviando paupérrimas rimas plenas de licencias necesarias para su escaso ritmo, pero que deslucen la verdad de los hechos, la real calidad de las personas, su cualidad e incluso las fechas.
No extraño que el arte, tan próximo a su persona, dicte su pluma –tecla- y que con ello provoque un nada disimulado placer al leerle, así como a su alter ego, el bachiller errante, dueños ambos de léxico inagotable y de matices riquísimos del ingenio; pero deploro que huya constantemente ante el abordaje de unos argumentos cuyo peso malamente soporta y que, sin embargo, se empeña en sostener.
Del resto de la retahíla que acostumbra a enviar, simple verborrea de alumno aventajado de quien cita como máximo esplendor de la propaganda. Sólida excepción hecha de verme siquiera próximo a quienes cita como mal encarados y pensadores ponzoñeros, a quienes no conozco ni puedo siquiera imaginar cercanos.
Ceda, señor, en buena hora porque razón ya me ha dado desde el primer momento y escrito queda reflejado, tanto de su pluma –tecla- como de su seudónimo norteño, por lo tanto en nada miento, ni soy falaz ni erróneo instrumento cercano a lo espurio (qué nueva coz al recurso de la palabra). Si rimas desea, preséntese a Juegos Florales donde será muy bienvenido y sus ocurrencias, celebradas, no lo dudo.
Acojo, cómo no, su abrazo y le envío uno no menos intenso en mi afecto.

P.S.: Nuevas labores me alejan del certamen desde mañana por la tarde. Nada que hacer en su beneficio hasta pasado el Día del Padre, cuando espero haber regresado y haberos encontrado enteros.
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Veo al licenciado nervioso y asustado, quizá, recabando ayuda de un nuevo interviniente, Don Víctor Osorio, homme de honor y rigor, cuya palabra siempre he respetado como sabia y por tanto digna de encomio. No busque más aliados en su desesperación, maese Luís, y retírese a rumiar su desesperación, empleando su tiempo en menesteres más provechosos, acaso, sugiero, la lectura de algún manual de poesía para refrescar sus conocimientos de métrica y nomenclatura de las composiciones, evidentemente oxidadas en su entender por los erróneos comentarios, que no quiero entender malintencionados, vertidos por su augusta persona dos comunicaciones atrás.
No hay caso en común raciocinio para su injusta y desproporcionada reclamación. Usted, lo sabe, yo lo sé... ¡todos lo saben! ¿por qué, entonces, insiste en su maniquea petición? Debe saber, admirado rival, que en este caso no va a resultar la máxima impuesta por el Dr. Goebbel: una gran mentira repetida el número suficiente de veces se convierte en una gran verdad. No, Don Luís, esta polémica está zanjada desde el punto de vista de la razón pura y sólo la mantiene su señoría como forma de retardar el inexorable reconocimiento de su derrota, aunque para ello invoque el auxilio de nuestro afamado Don Víctor en pos de insuflarme ánimos ante un supuesto flaqueo que no es tal, sino producto de su propia desesperación.
Por otro lado, debo disentir en su reflexión de la ironía, aunque celebro que haya comprendido mi argumento en cuanto al enfrentamiento entre dos grandes de las letras, muy alejado del nuestro en calidad, que no en espíritu, aclaro. La ironía es pugna en sí misma; es arma y palabra al tiempo, es bien y mal en uno solo; es inteligencia y zafiedad en horma y fondo.
Debo incluir en esta misiva, tras pensarlo mucho, no crea, una nueva entrega en forma de soneto que el astur bachiller Hugo Labra ha vuelto a circular por los mentideros del Húmedo León.
Para mal encarados y pensadores ponzoñeros aclaro que el titulo del mismo tan sólo hace referencia al objeto que tan orgullosamente exhibe el aludido. Dice así:

Soneto al cerdo de Don Luís.

Fue justo anteayer por planteada
la diatriba que aquí yo ahora resumo.
No es que la cosa quede poco rara,
sino el motivo espurio que presumo.

Breve combate se adivina por la traza
que refiere en su misiva el oportuno
agraviado que arroja su bravata
y oculta en su trasera sólo humo.


Nada queda en la hora y el momento
que ilustre lo absurdo del arrojo
más que la fútil gracia del intento.

Miren sus mercedes que está cojo
en razón y peso el argumento
que tiñe del osado el rostro rojo.

Esperando haya disfrutado de estas letras, le envío un abrazo sincero.

El 12/3/09 20:27, "Luis C"
escribió:

Queridísimo Autócrata, nada te pierdes porque nada ocurrirá mañana fuera de tu pantalla o que ésta no mantenga a disposición a tu vuelta. El aperitivo se ha pospuesto al sábado, a la misma hora, en tus lares. Lo que no estorba para repetir las veces que sean de gusto general. Unicamente te ruego que me digas qué es y dónde está Cascoscuro's Place, si entiendo bien que Calachica debe ser parte de tu república (gajes geográficos de la vida provinciana).
Tengas buen viaje y los mejores logros empresariales, de manera tal que llenes mis caprichos de goodies sabrosotes.

Abrazo

P.S.: Noto el jocoso aliento del Señor de Osorio, pero no tenemos el placer de leer el fruto de sus pensamientos al respecto. Debo señalar que su intelecto, su ponderación y su siempre atinado equilibrio serían de gran auxilio en este certamen, especial e inexorablemente para Don Fernando, que va flojeando, el pobre.
Para ambos citados en este post scriptvm, mi abrazo fraternal y mi recuerdo afectuoso.



Leo que las noticias vuelan, como es vieja costumbre en esta nada triste ni pobre España nuestra, sino próspera y bien encarada, espejo de naciones y refugio de razas. Aun habiendo disfrutado y mucho con la lectura del epígrafe que el buen Don Hugo Labra ha arado de esta ocasión, no puedo sino lamentar la ausencia de exactitud debida, como debe ser, por nuevas licencias poéticas que dieran sentido a la escasa métrica de la que hace honor. Pero le agradezco que dé razón por cierta de mi protesta y que mi adversario háyase hecho eco de ello da buena muestra de mi certeza, de mi verdad y de mi tino.
Señores, leed con atención para vuestro convencimiento de cuanto digo en el sentido irónico de la burla que a modo de silva Don Fernando nos ofrece: ¿no es verdad que en la ironía se esconde la ausencia de pugna ante la verdad a secas? Así lo reconocen autores egregios de las Letras patrias desde Cervantes hasta los dialécticos de la inquina, Don Francisco de Quevedo y Don Luis de Góngora, seguidos de sus respectivas aficiones, comparsas, besaesquinas y florones de toda ralea, pero que con su número y su razón aun mueven masas de opinión. Que algunas de esas almas vean cabalistas coincidencias entre aquellos y éstos, da buen retrato de quien opone obcecación ante razón.
Pudiera darse entre pares que si se aludiese a la demanda de protección que emana de cualquier protesta, devengara sentido victimario –vulgo, llorica-; sin embargo no cae esta pluma –tecla- en ello mientras mantenga tal riesgo alejado por obra de su razón estructurada en firme y sensato cimiento. No puedo, y bien que lo siento, afirmar lo mismo de quien antepone sonetos a razones de peso, grímpolas y gallardetes a argumentos y lógica.
Espero, entonces, la exigida satisfacción de mi demanda, aunque esta vez -detalle que troqué por sable la primera- lo haré pidiéndolo por favor.

Con Dios.
---
Don Luís, apreciadísimo rival.

¡Venga ya ese lúpulo acompañado de los saladitos jamoneros que promete! Ponga usted fecha y hora (y padrinos, si procede) que gustosamente acudiré a la cita para darle el abrazo que se merece.
Lamento por otro lado que los versos de mi cosecha sobre el mentir referido no hayan sido de su agrado, ni dignas de aparecer en los anales literarios de nuestras letras, algo que por otra parte entiendo y comparto. Permítame pues una sincera disculpa por el atrevimiento. Me dejé llevar por la pasión, es cierto. Más no debo pasar la oportunidad de señalar que los versos de Don Francisco están siempre presentes en la memoria de quien suscribe, sin que haga falta acudir a manuales de bachillerato para encontrar la inspiración debida. Por cierto que esto me trae al recuerdo las cuitas que Don Francisco y otro Don Luís tuvieron siglos ha y que se han convertido por derecho propio en uno de los momentos cumbres de la historia de esta pobre España. Lejos de mí el comparar nuestros cruces dialécticos con aquellos, vive Dios, pero no deja de asomarme una sonrisa burlona al caer en la cuenta de otra vez una F y una L se las traen, aunque ahora, por fortuna, con un fondo de amistad que allí faltaba.
Dicho esto, no puedo por menos que reproducir un soneto que ha llegado a mis manos y del que cuentan que ya ha empezado a circular por los mentideros del Húmedo León.
Cuentan que la autoría se debe al bachiller Hugo Labra, un astur vagabundo y soñador.
Así refiere:

Por mor de la burla y del engaño
exige ser Don Luís reconocido,
sin gana de venirse a algún apaño,
como genuino y único porcino.
Como cerdo y lo que sigue, si es su gusto,
reconozco su mérito supino,
no así su defensa de lo absurdo,
cercana, por ventura, al desatino.

Sirvan pues estos versos para ilustra mi opinión a su demanda.

Siempre a sus órdenes.

F

El 12/3/09 09:24, "bonneville"
escribió:
Estoy disfrutando como lo que soy, un idiota !!!


From: Luis Cevallos-Escalera Gila

Sent: Wednesday, March 11, 2009 8:48 PM

No entiendo, carísimo, el por qué de tanta sorpresa, tamaño estupor, cuando ya de largo viene explicado el por qué de mi protesta y la solicitud, luego exigencia y conminación, de reparar el estrago que sufre mi pobre cerdito aletero y que yo, como dueño suyo y capaz en mis cabales, protejo, amparo y defiendo. En lado alguno varía un ápice el objeto y la restitución de su integridad, hallándose ésta severa e inmaterialmente ajada.
No obstante, sí que añado y animo elementos que faciliten la digestión a la que estamos obligados por la causa primera que expuesta quedó y queda aquí nuevamente. Qué menos que unos zumos de lúpulo y unos saladitos jamoneros para amenizar los momentos de relajo interdebáticos. Bienes que entonan el cuerpo y reverdecen el ánimo: pura proteína adornada con carbohidratos que faciliten la agilidad de la esgrima que se mantiene en estas líneas.
Ruego muy encarecidamente, por otra parte, que se disculpe mi farragoso lenguaje por veces, si eso disturba el entendimiento u ofreciese siquiera una ténue neblina de su preclara inteligencia. No es, ni por lo más remoto que pudiera darse, mi intención confundir ni desviar la atención de mi oponente con triquiñuela alguna, excepto las que los argumentos me faciliten para llegar a una buena solución que satisfaga a ambas las dos partes. Nuevamente, pido disculpas bajo la admonición firme de tratar de no incurrir nuevamente en ello y solicitando de su paciencia y comprensión cualquier acto involutario en ese sentido.
Como colofón de esta respuesta, vuelvo a solicitar el texto reformado del cartel de marras y de los posibles anuncios dispuestos a ser publicados o bien, en su defecto, el texto explicativo acerca del uso correcto del vocablo cerdo referido unicamente al cerdo que poseo, de material mineral aleado y dispuesto en su todo sobre la aleta delantera de mi moto. Gracia que espero de su amabilidad y buen hacer a la mayor brevedad; brevedad que obsta directamente en las horas que habrá pasado su excelencia rebuscando entre las páginas de bachillerato las citas que aporta y que desafortunadamente para las letras españolas culmina de su cosecha personal.
Devota mas nulamente facinerosamente (qué ocurrencia),

Date: Wed, 11 Mar 2009 19:39:41 +0100

Dilecto oponente y sin embargo amigo.

Sigue instalada en mí la sorpresa ante la insistencia de la que hacéis gala. El estupor con el que recibo vuestra última misiva es tan grande como inquietante. ¿A qué jugamos ahora? ¿Galgos o podencos? Señor mío, seriedad! Que aquesto se parece más a una reunión asamblearia que a la justa disputa en torno al derecho sobre un tema en absoluto baladí.
No es para mí un lenguaje conocido el leguleyo, señor letrado, por lo que confieso sin rubor alguno que he debido leer más de una vez y dos alguno de los contenidos para tener la seguridad de que, en efecto, estaba entendiendo su significado. No obsta, querido amigo, para que insista en mi negativa de satisfacer su demanda primera por interesada, parcial, facinerosa e injusta, dicho todo sin intención de establecer un juicio de valor sobre su persona, aunque sí sobre sus espurias intenciones.
Como manifestó Don Francisco en los tiempos dorados de las letras:

Fue sueño ayer; mañana será tierra!
Poco antes, nada; y poco después, humo!
Y destino ambiciones, y presumo
apenas punto al cerdo que me cierra!

Y yo añado:

Tome nota, pues, el licenciado
y haga de su capa un sayo en su deseo,
que aquí no encontrará por justiciero
al cerdo que demanda el convocado.

Me despido no sin antes expresarle el placer inmenso de cruzar unas palabras con usted a través del objeto parlante.

El 11/3/09 18:16, "Luis C"
escribió:

M
uy Señores de mi consideración más distinguida, a la par que sinceramente afectuosa,

Vuelto al tajo tras una ardua tarea favorablemente concluida, rememoro los últimos términos que constituyen su recado postrero, dilecto amigo Don Fernando, y al hilo de ellos me permito hacer apunte acerca del expediente de dominio sobre objetos muebles depositados sobre hacienda ajena durante un lapso de tiempo suficiente para pretender su dominio y posesión de los mismos, mas escaso para haber producido menoscabo en sus cualidades naturales. Todo lo anterior, no obstante, no es parte del caso que nos ocupa y que no es otro que el uso generalizado de un vocablo perteneciente en justicia al artículo que obra sobre la aleta delantera de mi moto, en diversos artículos propagandísticos y, por extensión, en medios de comunicación de masas.

Reitero mi actitud conminatoria a la rectificación inmediata de los términos expresivos utilizados en sendos instrumentos de propaganda o, en virtud de mi generosidad personal de uso privado, de la inclusión de una pertinente explicación acerca del asunto de marras, con especial mención de los hechos históricos que conducen al uso pretendido y a la consecución de los fines buscados mediante la utilización equívoca, sin duda sin intención dolosa, faltaba más, del vocablo en cuestión y al que se resta su imagen cierta sobre la figura de la aleta mencionada.

Nótese, se ruega, la incisión reivindicativa no exenta en absoluto de solución práctica y satisfactoria, amén de alternativa susceptible de saldar la disputa en los mejoras términos y condiciones.

Por otra parte y atendiendo con enorme placer la sugerencia que facilita Don José, bienhallado sea, no descarto en absoluto el inicio de los ensayos conductivos hacia el meneíto sugerido, no obstante recomendar que el citado Don José debiera favorecer un cursillo iniciático de la materia, su estilo, sus requisitos, etcétera, etcétera.
Por último, bien entendido sea el vocablo último como iniciador del último párrafo de esta comunicación y en absoluto se tome como señal o signo de mi fin argumentativo en esta u otros asuntos que fuere menester; por último, bien digo, propongo a los causahabientes, testigos contertulios y cualesquiera personas con entidad suficiente que se personen en esta diatriba, que favorezcan cervecitas para ir alimentando la vis simpática de tan importante debate, dado que consta fehacientemente que se está disfrutando a esgalla a su costa. Parece propio, pues, compensar el esfuerzo de quien bien trabaja para su entretenimiento con escasamente onerosas libaciones. Apunto personalmente la posibilidad, no menos generosa, de hacer acompañar a esas libaciones estupendas con magro de jamón de cerdo bien criado, sea entendido el aperitivo por mor de la esencia natural del debate, y para que los trozos juradamente suculentos del apéndice carnoso de mi oponente dejen de estar en entredicho y, más allá, en franco riesgo de ser seccionado para demostrar su suculencia al abajo firmante y acompañantes testificales, manque amigos de todas las maneras.

A la espera de sus, sin duda, gratísimas nuevas, quedo affmo. a disposición,



Date: Wed, 11 Mar 2009 12:52:16 +0100


Bien, bien, querido Santos “The Man” (¿o debería decir “The Gochu”?).
Aunque tarde, se agradece el intento de terciar en la polémica ya suspendida.
El debate que abre vuesa merced es otro, nuevo y diferente al planteado hasta ahora, más no por ello careciente de la consideración de los pleiteantes y adalides durmientes que figuran en la relación.
No seré yo, sin embargo, quien contribuya a desviar la atención, sino a conminaros a tomar partido por una de las dos causas en conflicto, sin concederos por anticipado la posición de Chueca, esto es “Ahí me las claven todas”.
Abrazo considerado a vuestros méritos, que son muchos y variados.

Yo mismo, si os parece

El 11/3/09 12:27, "rutaleon66"
escribió:

¡
Vaya! Al parecer, el asunto este del porcino, va para largo y puede hacerse necesaria la intervención de algún otro experto cochinero para introducir variables nuevas o para marear las ya expuestas (márquese la opción elegida).
Como primera medida, prefiero obviar todo aquello relacionado con los suculentos apéndices de quienes, a pesar de ser grandes adalides y representantes de la especie, no dejan de parecerme meros sucedáneos, pues carecen de ese encantador y retorcido rabo que caracteriza al animalito.
Y como segundo apunte, me permito sugerir que el meollo del asunto no debería centrarse -en mi humilde opinión- en quién porta, o deja de portar, tan insigne emblema sobre ciertas partes del vehículo a motor, sino en la capacidad de imitar, por parte de asistentes y espectadores, lo que según la sabiduría popular se aprovecha, aparte de todo lo demás, del gocho en cuestión; a saber: los andares...
Ese contoneo de cadera que rezuma morbo, esos glúteos apretaditos que re-tiemblan con cada paso, esos jamones, tan ricos (aún en vida), ese saber pisar de los cuartos delanteros que muchas top-model deberían hacer suyo, en fin... los andares del cerdo vienen a poner el digno colofón a la inmensa riqueza culinaria que nos proporciona el animal y creo que merecen un cumplido homenaje mediante nuestro esfuerzo cotidiano y constante para tratar de reproducir ese "arte" en nuestro caminar diario... ¡qué mejor muestra de respeto y homenaje al BICHO!.
Llegóme hace poco el aplazamiento sine die de la polémica por parte de uno de los contertulios, pero dado que esta gochada estaba ya en marcha, me resisto a desecharla y mantengo las propuestas vertidas, por si fuese del interés común convocar algún tipo de curso, pudiendo así aprender y practicar, los ilustres andares aludidos.
Lo que rubrico, a este sólo efecto, en León, ciudad gocha donde las haya, a tantos de tantos de dosmil y pico...
Besosos y abrazazos.

Yo

De: Luis C
Enviado el: martes, 10 de marzo de 2009 21:31

E
stimados contertulios Don Adolfo y Don José, sin ánimo de desmerecer vuestos exiguos comentarios y a la espera de disfrutar de vuestro gran humor en escasas horas, os ruego que intervengáis si lo deseáis en la manera concordante con el asunto que se dirime aquí, de inusitada importancia por su significado intrínseco y de tamaño relevante por lo que al animal se refiere y al apéndice suculento -al parecer- de su defensor poético toca.
Por otra parte, Don Fernando, y en lo relacionado con el cerdo que nos une, le ruego permita mi descanso esta jornada, no sin antes manifestar que antecedentes libertinos o propios y sujetos a libertinaje (dícese de lo efectuado sin ley), no constituyen cuerpo legal necesario para establecer jurisprudencia, salvo en lo que a inmuebles consolidados compete, lo que no es el caso veterinario que nos trae. Quite pues la carta de la mesa, que no por mucho aporrearla va a convertirse en un triunfante Rey de Oros, más bien en un Dos de Bastos pleno de amargura.
Encomendado, pues, a la paciencia y caballerosidad de las que siempre hace buena gala, quedo a su disposición.

From: rutaleon66@ono.com
Date: Tue, 10 Mar 2009 10:58:01 +0100

Os puedo dar el teléfono de mi cura párroco o el de mi médico de cabecera para que os hagáis mirar eso que padecéis; seguro que, cogiéndolo a tiempo, tiene buena cura...

besosos y abrazazos

Enviado el: martes, 10 de marzo de 2009 10:04

¡Albricias, Don Luís! Celebro leerle de nuevo. Ya ve, había pensado que quizá su proverbial sentido del humor habíase nublado, acaso por lo efectos secundarios del uso y abuso de los mandamientos de Onán. Ya veo que no y lo celebro vivamente, créame, que no están los tiempos como para crearse mala sangre por un quítame allá ese cerdo.

Ciñéndonos a la cuestión estricta que nos ocupa debo expresarle de nuevo mi sorpresa por la argumentación maniquea que aduce en la reivindicación planteada. En cualquier caso, y sin entrar a repetir cuestiones ya suficientemente relatadas con anterioridad, deseo aclarar que el hecho de haber utilizado en repetidas ocasiones el vocablo cerdo en las versiones cervantina y americano parlante, sin que haya mediado oportuna reclamación, justifica sobradamente, a mi entender, el que lo hagamos también en esta ocasión. Como prueba de que el derecho popular me asiste quiero presentar a su consideración dos frases aceptadas como lex indiscutible por el vulgo: “Carta en la mesa, pesa”, lo que viene a significar que si no hubiese objeción en el momento no ha lugar con posterioridad; la segunda, “El que fue a Sevilla perdió su silla” viene a significar lo mismo. Y aún queda una tercera sentencia que hace referencia a la actitud que, en mi modesta opinión, está tomando Usía y que dice así: “Llora como mujer lo que no has sabido defender como hombre”, o como cerdo, añado. Por todo lo expuesto lamento comunicarle que no habrá rectificación alguna más allá de reconocerle en estas líneas, ya que usted lo demanda, mi absoluta convicción de que es usted un cerdo con todas las de la ley. Espero y confío en que esta reparación aclare de una vez por todas nuestras diferencias.

En fin, errare humanum est y queda usted perdonado gracias al afecto que me une a su persona y reitero mi cordial invitación al disfrute de la carne prometida rogándole, eso sí, que guarde la navajita para mejor ocasión, que no es caso de andar ahora con tajos que desfiguren aún más mi esbelta y gallarda figura. Recomiendo en su lugar que se dedique usted a sajar a su augusta tía la sorda, pongo por caso.

En cuanto al suceso de las yoyas, veo que aquí el onanismo sí ha actuado dañando gravemente su memoria, por lo que no es ocasión de cebarse con el desgraciado, sino de actuar con generosidad, por lo que no seré yo quien haga leña del árbol caído y en cambio prometo explicárselo delante de esas cervezas prometidas que desde este momento y hora gustosamente acepto.

Siempre a su servicio,

Yo mismo

El 9/3/09 20:17, "Luis C"
escribió:

Mi muy querido Don Fernando, queda le retahíla de abajo de la línea para archivo, destacándose sobremanera la frase que me ofrezco favorecer para mayor efecto: No seré yo quien le retire parte de la razón que argumenta, de un modo manifiestamente sofista, sí, pero la tiene.
La ausencia de observaciones sobre el particular anteriores a la manifiesta en esta fecha obedece, sin más, a mi generosidad, parte inherente de mi propio autoapego, al que hace Vd referencia poco acertada, mas aceptada argumentativamente. El hecho de ejercer mi derecho no obstaculiza ni reverbera en ocasiones anteriores de similares características. Y, de paso, me permito la licencia de añadir que si aplica el vocablo a las motos que cada uno calza, procédase con mayor propiedad y buen uso del lenguaje y llámeselas como originalmente se acostumbra en su idioma vernáculo: hog u hogs, si es que se quiere generalizar. Todo lo referente a cerdo y en el contexto aludido pertenence inequívocamente, no a mi pretendida vanidad, sino a la idiosincrasia del único cerdo presente históricamente en el evento de referencia.
Respecto de mi relación con Onán, me precio de su amabilidad, paciencia y extensa variedad, lo que le recomiendo vivamente. Por supuesto, nada más alejado de mi pensamiento que deshacerme de tan grandes y satisfactorias amistades, cual es la mencionada.
Siento comunicarle, mi querido amigo y muy admirado, que no recuerdo haber sido citado en parte alguna para dirimir asunto alguno mediante yoyas, sea eso lo que quiera que sea, y le ruego refresque esta laguna templada de mi memoria al respecto y a su conveniencia. Mientras tanto, hago gala de la posesión y disfrute de la navajita larga citada anteriormente, mayormente porque me da la gana y porque la tengo lista para sajar y trocear a modo el suculento -no lo dudo- apéndice del que Vd hace ofrecimiento.
Le ruego, asimismo, que tenga la amabilidad de hacerme saber los términos de la solicitada rectificación y la fecha de su publicación. Hasta entonces y deseando invitarle a unas cervezas frescas frescas que acompañen el trozo de carne animal, queda suyo affmo.

El Abajo Firmante

Date: Mon, 9 Mar 2009 10:08:44 +0100

Estimado y siempre admirado D. Luís.

No seré yo quien le retire parte de la razón que argumenta, de un modo manifiestamente sofista, sí, pero la tiene. Sin embargo debo mostrarle mi sorpresa porque sea ésta la primera vez en la que usted manifiesta su disconformidad con el uso del vocablo cerdo en su acepción plural, cuando en años anteriores ha venido siendo utilizada sin reparo alguno. ¿Se debe quizá a una alteración pre- primaveral con componentes freudianos que usted no tiene la entereza de confesar públicamente, acaso porque el pudor enturbie su natural entereza?
Créame, dilecto amigo, que respeto su opinión y recojo su queja en lo que vale, pero no puedo más que estar en desacuerdo con una argumentación interesada y parcialmente falsaria que sólo responde al hecho inequívoco de reivindicar un ego personal, el suyo, al querer apropiarse para sí, en forma de figura física, un concepto aplicable metafóricamente hablando a todas y cada una de las bellezas de dos ruedas que acuden a la llamada anual de la tribu leonesa.
Me sorprende de un personaje de sus miras el aludir a tan pueril argumento para intentar socavar los elevados principios de tan alta reunión, por todos apreciada. ¿Tendrá algo que ver con un incremento de su devoción mental por Onán? Si es así puedo recomendarle un par de lugares especializados en eliminar tan perniciosas prácticas de raíz.
Por otro lado, no puedo dejar de mostrar mi perplejidad por la amenaza con la que finaliza su comunicación, más si cabe al recordar que el pasado año fue usted convocado a una sesión de yoyas en el parquecillo anejo a la plaza donde reposan nuestras monturas. Debo recordarle que usted no acudió a la cita programada, perdiendo con ello la oportunidad de cruzarse conmigo unos cuantos pareceres. Siento comunicarle que, debido a la intervención que me llevó a ingresar -involuntariamente- en la orden de los castratti(pugilísticamente hablando), ya no le será posible disfrutar de una nueva oportunidad. Puedo, eso sí, y así lo hago, invitarle a saborear en todo su deleite unos cuantos centímetros de carne animal si persiste en su propósito.
Quedo a su entera disposición para proporcionarle el exquisito placer descrito con anterioridad.

Suyo afectísimo,

Fernando C

El 7/3/09 22:08, "Luis C"
escribió:

Dada en Madrid Capitalino, a siete días del mes de febrero de 2009 años de la venida de Ntro.Sr.

Muy Señores de mi distinguida consideración y aprecio,
Por cierto de lo enviado a esta dirección electrónica, respecto de la reunión en León del corriente en el que nos hallamos y pataleando vigorosamente, gracias al Altísimo y su Enorme Generosidad, me veo en la siempre lamentable disposición de protestar.
En la imagen en pequeñito del cartel que se pretender confeccionar, publicar y, quizá, distribuir, existe un grave error de apreciación que pudiera llevar a equívoco, cuando no a engaño, a aquellos ciudadanos de buena fe que lo leyeren en cualquier momento, bien sea hallándose in situ del evento, bien alejados de él, lo que no disminuye en modo alguno el equívoco, cuando no engaño, en que pudieren incurrir los incautos lectores. Pues bien, en el mencionado cartel se dice y se repite la palabra cerdos, incluso haciendo advertencia de su potencial peligro en modo rugido unicamente. Y este particular es falso de todo punto desde su principio hasta su conclusión.
La razón es que, salvo el uso literario del vocablo cerdos asignado a la higine personal de algún o algunos asistentes o a su modo de proceder independientemente de las circunstancias que le o les rodeen, el mencionado vocablo cerdos no debe usarse, sino el de cerdo puesto que, salvo la anterior salvedad, el único cerdo presente en esa reunión y en todas las anteriores menos dos -una fui en BMW y otra, dormido tras desembarcar- está siempre afincado en la aleta delantera de mi moto. Lo que me dispongo a probar nuevamente en esta convocatoria.
Conmino, pues, a los artífices e ideólogos del texto en cuestión que a/hagan la oportuna corrección, o b/añadan una explicación de lo ut supra expuesto de tal manera que nadie pueda llevarse a equívoco, cuando no a engaño incautamente, al leer dicho texto.
Item más de producir un efecto de veracidad transparente en cada medio y/o artículo que se produzca para mayor enjundia de la ocasión que, por descontado, todos celebramos largamente.
Gracia que espero obtener de ustedes a no mucho tardar, advirtiéndoles de mi pronto fogoso y de la posesión ininmutable de un sable de alegres filos de reglamento de Oficial del Cuerpo General de la Real Armada.
Affmo. queda a su entera disposición, dentro de los cánones del buen proceder al uso,

Luis C


The Only One Detachable Hog Figure Self-Certified Keeper for Europe, Middle East and Northern Africa. 
(H-D)

miércoles, 25 de marzo de 2009

Ireland's Call

video

El rugby tiene algo especial, como es unir lo que parece imposible. Desde hace unos años la selección irlandesa la forman jugadores del norte y del sur, esto es de Eire y de Irlanda del Norte (bajo protectorado inglés). Católicos y protestantes, republicanos y unionistas juntos, en paz, por el orgullo de defender sus colores y su amor por este juego.  Para unificar sentimientos sin molestar a nadie elaboraron un himno conjunto llamado Ireland's Call, el cual se canta solo cuando juegan fuera de Dublín. Cuando juegan en casa se canta después del Amhrán na bhFiann (La canción del soldado, el himno de la República de Irlanda). Otro gran ejemplo del fair play que distingue a este deporte.
A continuación podéis leer la letra.

Ireland's Call

Come the day and come the hour
Come the power and the glory
We have come to answer
Our Country's call
From the four proud provinces of Ireland

Ireland, Ireland,
Together standing tall
Shoulder to shoulder
We'll answer Ireland's call

martes, 24 de marzo de 2009

Tráfico multará a partir de 121 km/h

En unas cuantas semanas, circular por encima de 120 km/h en autopistas o autovías supondrá una sanción de 100 euros. La reforma de la Ley de Seguridad Vial, que ya se está tramitando en el Congreso de los Diputados, terminará con el margen actual que permite alcanzar hasta 133 km/h sin que ello suponga una multa.
El Gobierno ya está tramitando una reforma de la Ley de Seguridad Vial con la que revisará el listado de infracciones que restan puntos, unas sanciones que están en vigor desde el mes de julio de 2006 cuando entró en funcionamiento el nuevo permiso de conducción. Una de las novedades más destacadas es que desaparecerá el margen de 13 km/h que hasta ahora permitía circular por una autopista o una autovía con la velocidad limitada a 120 km/h
Actualmente, si un conductor es detectado por un radar circulando con su vehículo entre 121 y 133 km/h no es sancionado. En poco tiempo, ya no será así. Cuando entren en vigor los cambios en la Ley de Seguridad Vial, los radares de autopistas y autovías multarán a todo aquel vehículo que transite a más de 120 km/h . La cuantía de esta sanción se sitúa en 100 euros, aunque no restará puntos.
La reforma también supondrá que determinadas infracciones que ahora restan puntos dejen de hacerlo. Son aquellas que la Dirección General de Tráfico (DGT) considera que no tienen una incidencia importante en la mortalidad en las carreteras. Así, ya no quitará puntos circular por autopistas y autovías con vehículos que lo tengan prohibido, como es el caso de los ciclomotores, llevar en los vehículos más ocupantes de lo permitido y aparcar o estacionar en un carril bus, un túnel o una curva.
Todas ellas pasarán a ser faltas graves y aunque no quiten puntos del carné sí supondrán una multa de 200 euros. Además de endurecerse las sanciones por pequeños excesos de velocidad en vías con el límite situado en 120 km/h , circular rápido en tramos urbanos será más perseguido. De esta forma, conducir a 80 km/h en ciudad, donde el máximo permitido es 50 km/h , pasará de suponer una sanción de 100 euros a otra de 300 euros y 2 puntos menos.
MATRÍCULAS LEGIBLES
Otra de las sanciones que se modificarán es aquella que se refiere a las matrículas. A partir del momento en que entre en vigor la reforma de la Ley de Seguridad Vial, los conductores de motocicletas, coches, camiones y furgonetas tendrá la obligación de mantener las placas de matrícula limpias y legibles. El objetivo es impedir que se modifiquen o se oculten las matrículas para evitar los radares.
Si algún conductor es detectado con la matrícula ilegible a propósito, será sancionado con 200 euros de multa y su permiso tendrá cuatro puntos menos. En la actualidad, esta infracción no restaba puntos. También se descontará cuatro puntos a todo aquel que circule con el carné de conducir temporalmente retirado. Además, el uso de detectores de radares pasará a restar 6 puntos (2 hasta ahora), mientras que quien no mantenga la distancia de seguridad verá mermado su saldo en 4 puntos, uno más que en la actualidad.
Las modificaciones en el texto legal persiguen, asimismo, que los conductores paguen todas las multas, porque ahora más del 30% no llega a cobrarse jamás. Para ello, la DGT apuesta por el pronto pago, que conllevará una rebaja del 40% de la sanción, un 10% más que a día de hoy, siempre que el infractor renuncie a las alegaciones y abone la multa en 15 días.

lunes, 23 de marzo de 2009

Éirin go braugh!


¡Por siempre Irlanda! El 'XV del trébol' logra, 61 años después, su segundo 'Grand Slam' del Seis Naciones. ¡Por fin! Ha merecido la pena tantos años de espera para ver como llegaba este momento, tan merecido como duramente peleado.

viernes, 6 de marzo de 2009

SALUDOS Y SALUDADOS

Lo que viene a continuación es un texto escrito por mi amiga Alejo con ocasión de la Reunión León en HD. Supone una reflexión que comparto y que no quiero que se quede en el cajón sin que nadie más pueda disfrutarlo. Tal y como me lo ha enviado os lo traslado a vosotros.

Decía un amigo mío que el entorno de una persona podía dividirse en familia, amigos, conocidos y saludados. Cuando esperas un evento con entusiasmo, los saludados cobran la importancia, como poco, de amigos y en algunos extraños casos, hasta de familia.

Así dicho parece una estupidez, (en mi línea), pero realmente todos los años se produce este mágico momento entre abrazos en los costados, mandíbulas batientes y eternas sonrisas. Si, la llegada del encuentro anual (…. es que lo de concentración…. me raya un poco) HD en León transforma los preceptos mas básicos y simples de la vida, en situaciones cargadas de una profundidad casi filosófica, diría yo (….vale, me estoy pasando….)

Pero realmente me parto la caja recordando esos saludos que se prolongan durante tres días. Y es que cada saludado, acompaña su llegada con anecdotario ad hoc:

A lo largo de la tarde del viernes ruge la banda sonora de nuestros saludos, y el goteo de grupos y solitarios inician su llegada al punto de encuentro. Es aquí donde el saludo llega a su cenit y los saludados ascienden en su estatus.

Nunca olvidaré aquel saludo a “Cruz Campo” que mientras se pide una ídem me cuenta la “envergadura” de una nueva relación con una muchacha de Toledo. Parece ser que la sagacidad y virtudes de aquella manchega habían llevado a este peculiar saludado a hacer surco con su moto en la autovía Madrid-Toledo. Regresando a Madrid por sus propias rodadas y con sus sentidos mermados por la pérdida de fluidos, divisó una lucecita azul por su retrovisor…. volvió a mirar…. azul…. ¡¡¡y más cerca!!!. “Pfaaaaaaaa… ¡la poli, que marronazo!” –pensó- y sin dudarlo comenzó a acelerar para huir de aquella sirenita azul. Corre, gira…mira y parece que aquella luz se hacía cada vez mas pequeña. Acelera unos metros mas y cuando considera que la luz ya no le persigue, detiene su moto en el arcén , se quita el casco con su característica sonrisa socarrona de medio lado y mira hacia atrás, felicitándose por su habilidad y experiencia en el manejo de su moto, y de lo bien que había dado esquinazo a la poli…..
…..y lo que divisa parpadeante a lo lejos es uno de los muchos lupanares que pueblan nuestras carreteras…. Con sus neones azules resplandecientes para llamar la atención de la clientela. ¡Bien hecho “Cruz Campo”!…..años de rodaje y ya sabes como dejar atrás un punto fijo…. Tumbaste mucho en tu huida ¿¿¿no???

Diosss…. Como hubiera deseado en ese momento que un hombre con semejante anécdota incluida en su saludo perteneciera a mi familia.

También se han dado casos en que darías lo que fuera porque un amigo fuera tan solo un saludado. Esto le sucede a menudo a una “Chirla” que conozco. Por poner un ejemplo, recuerdo la llegada de un grupo de asiduos a esta reunión de León en que la muchacha fue a recibirlos nada mas bajar de sus motos: “Eyyyy “Líder” que tal estas”, y a esta simple pregunta su amigo “El Líder” comenzó a relatar un sin fin de penurias, relacionadas con operaciones cervicales, rupturas sentimentales, problemas laborales,



etc. Viendo mi amiga que no había quien librara aquella conversación, decidió preguntarle por uno de los miembros habituales de “La Donación” ausente en esta ocasión, a lo que “el Líder” respondió justificando su ausencia con otro sin fin de calamidades y defunciones familiares. Ante semejante despropósito de conversación mi amiga decidió desintegrarse e ir a saludar a otro miembro del grupo, y despidiéndose con una palmadita en el hombro, le dijo: “Bueno, pues me alegro de que te todo vaya bien”

O aquel que llega a León echando todos los exabruptos imaginables entorno al misterio completo, porque en el puerto iba detrás de un camión y el capullo de él fue con el intermitente dado toda la subida, pero nunca giró a la derecha, a lo que el amigo que rodaba con él le contestó después de un buen rato de improperios: “Oye…. Que el camión no quería girar…. Tan solo te estaba cediendo amablemente paso”.

¿Como no voy a considerar a este saludado amigo mío, a partir de este momentazo tepongoverde porque me permites adelantar?,

En fin, son innumerables los saludos y saludados en todos estos años, y supongo que muchos de los que leéis esto estaréis pensando que cuando llega la parte en que hablo de motos, hierros o cuento algo medianamente interesante en torno a las dos ruedas.
Pues no va a llegar.

Los que queráis ver buenas motos de show, buenas transformaciones, y un sin fin de inventos sobre dos ruedas podéis ir reservando plaza el 19, 20 y 21 de Junio en León, donde os esperamos para que forméis parte de nuestros saludos y aportéis la anécdota oportuna.

Dejemos que las imágenes hablen por si solas y que ilustren lo grande que puede llegar a ser el mas breve de los saludos. Puede que en alguna de ellas aparezca un ex amigo mío que cuando lee lo que escribo me mira con su mejor cara de haba y me dice: “Vaaaa, esta bien, pero nada que no sepa”. Ahora somos tan solo saludados. ☺

FLYING CHIRLA

LA SONRISA DEL CERDO (artículo escrito para el número de marzo de 2009 de ChopperOn)

Hace algún tiempo, cuando tuvimos la falsa intuición de que la reunión de amigos en H-D de León había pasado a formar parte del baúl de los recuerdos, un grupo de amigos, asistentes asiduos, decidimos comenzar a pergeñar lo que sería un libro conmemorativo de la influencia que dicha cita anual había tatuado en nuestras vidas. El tiempo consiguió que, afortunadamente, nuestra iniciativa no se viese recompensada por el éxito. Las razones fueron dos, la primera que nos demoramos más de lo debido en llevarla a cabo; la segunda, que el ínclito Santos “The Man”, alma mater de la reunión, decidiese convertirse para siempre en sabio rectificando su decisión inicial de enterrarla y junto a los chicos de León volviese a recuperarla con más brío incluso. Y es que León es León ¡coño! Una gran reunión de amigos dispuestos a pasarlo bien un fin de semana a base de disfrutar juntos de cosas que nos gustan. No hay más, no tiene otra pretensión y por eso mismo no se parece a ninguna de las otras concentras a las que he ido. He cumplido mi parte todos los años, excepto el primero, cuando me compré la moto, y cada vez regreso con la misma ilusión, las mismas ganas de disfrutar, la misma alegría de encontrarme con personas a la que sólo veo aquí.
León es risas, cervezas, risas, buena comida, risas, kilómetros, risas… Un poquito irreverente y ampliamente iconoclasta. Hatajo de amantes de las Harley – Davidson de distintas cunas y porvenir pero con el mismo polvo en las vestimentas; camaradas del asfalto que poco a poco hemos ido conformando un gran grupo de amigos, sin distinciones, en el que los novatos siempre fueron bienvenidos. Algunos se convirtieron en veteranos, otros desaparecieron, pero a ninguno le quedó duda de lo que vivieron durante el fin de semana que experimentaron. Me estoy acordando de aquel portugués, callado y discreto, que, con los kilómetros de la vida marcados en el rostro, volvía cada año a mirarnos y brindar con nosotros, gente a la que no conocía de nada y con la que le costaba comunicarse, sus compañeros. El recuerdo se complementa con el de otros tantos que dejaron de venir por distintos motivos y de los que no recuerdo sus nombres, aunque sí sus risas.
León es encuentro y reencuentro. León es pasar y futuro. Allí conocí a personas que hoy son grandes amigos y otras que, sin serlo en ese grado, no dudan en compartir una cerveza o lo que sea menester, al encontrarme. León es alegría de vivir y quizá por eso conseguía que su fama llegase a través del boca a oído a miles de personas repartidas por toda la geografía nacional, tanto fue así que hasta los responsables del HOG quisieron estar presentes en una de las rutas anuales que organizan (aún seguimos perplejos recordando el famoso autobús con el que la buena de Sue nos obsequió y de...).
Para acudir sólo hace falta cumplir tres requisitos, a saber: ir en una Harley-Davidson, ser buen tipo y tener ganas de compartir una cerveza con los nuevos amigos. Espero que alguno de los que estáis leyendo estas líneas tengáis la curiosidad de acudir este año y comprobar que lo que relato sobre ella encierra tanta verdad como las palabras que una vez pronunció el escritor León Uris (otro León, ya veis): “No hay nada más exquisito que esperar una aventura, y nada que serene tanto como vivirla”. Vivid, vivamos juntos, nuestra próxima aventura con la ilusión de la primera vez y la satisfacción de haber sido protagonistas de ello. Eso sí, sin autobús. Sobre dos ruedas todo va mejor. Este año los cerdos vuelven a sonreír. El Rock’n’Road 2009 está en marcha.

Reflexión

Las cosas son como son porque no pueden ser otra cosa.
Hugo Labra