Un cuaderno de viaje por la ruta de la vida con la única pretensión de compartir lo que pienso, lo que me gusta, lo que me ocurre, lo que siento... Aprender cada día algo con los ojos bien abiertos.
miércoles, 27 de noviembre de 2013
Desde las barricadas de la Democracia.
Viví las protestas en primera persona y sufro las consecuencias de la estafa a la que estamos sometidos como uno más. Ahora que el mentiroso de Rajoy dice que se ven indicios de una mejoría me gustaría preguntarle quién la ve. ¿Los banqueros? ¿Los políticos y sus injustas prebendas que les hacen diferentes al resto de los ciudadanos? ¿Los especuladores del vivienda? ¿Los ayuntamientos que, a pesar de la enorme caída del precio de la vivienda, nos suben impuestos como el IBI? ¿Los corruptos que salen de rositas? ¿Los policías entregados a sojuzgar al pueblo que protesta? ¿Quién la ve, señor Mentiroso? Esta crisis ha robado el futuro a millones de personas; ha dejado sin esperanza a cientos de miles de familias; ha abierto los ojos al resto de la sociedad. Ahora sabemos la verdad: no contamos para ustedes, excepto cuando llegan los periodos electorales. Ustedes han bastardizado aquella máxima de la Ilustración: todo para el pueblo pero sin el pueblo. La han convertido en "Todo sin el Pueblo".
¿Quiere la verdad? Aquí la tiene.
Fantástico trabajo de Emilio Morenatti que recoge la actitud de un pueblo que se niega a agachar la cabeza.
http://vimeo.com/80274887
martes, 26 de noviembre de 2013
Valientes palabras del actor Matt Damon sobre la realidad del mundo (visto en el blog Yo me tiro al monte).
http://www.yometiroalmonte.es/2013/11/24/matt-damon-sube-escenario-hace-llamamiento-desobediencia-civil/
"Comienzo desde la suposición de que el mundo está patas arriba.
De que todo está mal.
De que la gente equivocada está en la cárcel, y que la gente equivocada está fuera de la cárcel.
De que la gente equivocada tiene poder, y la gente equivocada no tiene poder.
De que la riqueza está distribuida en este país y en el mundo de tal forma que no requiere simplemente una pequeña reforma si no que requiere una drástica redistribución de la riqueza.
Comienzo desde la postura de que no tenemos mucho que decir al respecto por que todo lo que tenemos que hacer es pensar en el estado actual del mundo y darnos cuenta de que todo está al revés.
Si no piensas, si simplemente escucha lo que dice la televisión, lees cosas académicas, en efecto empiezas a pensar que las cosas no están tan mal. O que cosas pequeñas están mal.
Pero tienes que distanciarte un poco, y luego volver y mirar al mundo.
Y te horrorizas.
Asi que tenemos que comenzar desde la suposición que las cosas están realmente patas arriba.
Y nuestro tema es patas arriba, desobediencia civil. Y en cuanto dices “El tema es la desobediencia civil”, lo que dices es “el problema es la desobediencia civil”. Ese no es el problema.
El problema es la obediencia civil.
El problema es la cantidad de gente en todo el mundo que han obedecido los dictados de los líderes de sus gobiernos y han ido a la guerra. Y millones han sido muertos por esta obediencia.
Reconocemos esto en la Alemania nazi. Sabemos que el problema entonces era la obediencia. Que la gente obedeció a Hitler. La gente obedeció. Eso estaba mal.
Deberían haber desafiado. Y deberían haber resistido. Y si todos hubiéramos estado allí, se lo hubiéramos enseñado.
Incluso en a Rusia estalinista podemos comprenderlo. La gente era obediente, todos esos rebaños de gente obediente.
¿Recordáis aquellos días de batallas cuando la gente era explotada por el feudalismo? Todo era horrible en la edad media.
Pero ahora tenemos la civilización occidental. El Imperio de la ley.
El Imperio de la ley ha regulado y maximizado la injusticia que existía antes de la regla de la ley. Eso es lo que ha conseguido el imperio de la ley.
Cuando en todas las naciones del mundo el imperio de la ley es la querida de los líderes y la peste de la gente, debemos empezar a reconocer esto. Debemos trascender estos límites nacionales de nuestro pensamiento.
Nixon y Brézhnev tenían mucho más en común de lo que tenemos nosotros con Nixon.
J. Edgar Hoover tenía mucho más en común con los directores de policía secreta soviética que con nosotros.
Es la dedicación internacional a la ley y el orden lo que ata a los líderes de todos los países con un vínculo de camaradería.
Por eso nos sorprendemos tanto cuando se encuentran y dan la mano, se sonríen o se fuman puros.
Realmente se gustan entre ellos, sin importar lo que digan.
Lo que estamos intentado hacer, supongo, es realmente volver a los principios, objetivos y el espíritu de la declaración de independencia.
Este espíritu es resistente a la autoridad ilegítima y a la fuerzas que arrebatan a la gente de su vida y su libertad y su derecho a perseguir su felicidad.
Y por lo tanto, bajo estas condiciones, urge el derecho a alterar o abolir las actuales formas de gobierno y el acento está sobre abolir.
Pero para establecer los principios de la declaración de independencia, vamos a necesitar ir fuera de la ley. Para de obedecer las leyes que exigen matar, o adjudicar la riqueza de la forma en que se ha hecho, o meter a la gente en la cárcel por pequeños e insignificantes infracciones técnicas, y mantener a gente fuera de la cárcel por enormes crímenes.
Mi esperanza es que este espíritu tome lugar no solamente en este, si no además en otros países, peor que todos lo necesitan.
La gente en todos los países necesitan el espíritu de la desobediencia al estado. Lo que no es algo metafísico, si no algo de fuerza y riqueza.
Y necesitamos algún tipo de declaración de interdependencia entre la gente de todos los países del mundo que luchan por las mismas cosas."
De que la gente equivocada está en la cárcel, y que la gente equivocada está fuera de la cárcel.
De que la gente equivocada tiene poder, y la gente equivocada no tiene poder.
De que la riqueza está distribuida en este país y en el mundo de tal forma que no requiere simplemente una pequeña reforma si no que requiere una drástica redistribución de la riqueza.
Comienzo desde la postura de que no tenemos mucho que decir al respecto por que todo lo que tenemos que hacer es pensar en el estado actual del mundo y darnos cuenta de que todo está al revés.
Si no piensas, si simplemente escucha lo que dice la televisión, lees cosas académicas, en efecto empiezas a pensar que las cosas no están tan mal. O que cosas pequeñas están mal.
Pero tienes que distanciarte un poco, y luego volver y mirar al mundo.
Y te horrorizas.
Asi que tenemos que comenzar desde la suposición que las cosas están realmente patas arriba.
Y nuestro tema es patas arriba, desobediencia civil. Y en cuanto dices “El tema es la desobediencia civil”, lo que dices es “el problema es la desobediencia civil”. Ese no es el problema.
El problema es la obediencia civil.
El problema es la cantidad de gente en todo el mundo que han obedecido los dictados de los líderes de sus gobiernos y han ido a la guerra. Y millones han sido muertos por esta obediencia.
Reconocemos esto en la Alemania nazi. Sabemos que el problema entonces era la obediencia. Que la gente obedeció a Hitler. La gente obedeció. Eso estaba mal.
Deberían haber desafiado. Y deberían haber resistido. Y si todos hubiéramos estado allí, se lo hubiéramos enseñado.
Incluso en a Rusia estalinista podemos comprenderlo. La gente era obediente, todos esos rebaños de gente obediente.
¿Recordáis aquellos días de batallas cuando la gente era explotada por el feudalismo? Todo era horrible en la edad media.
Pero ahora tenemos la civilización occidental. El Imperio de la ley.
El Imperio de la ley ha regulado y maximizado la injusticia que existía antes de la regla de la ley. Eso es lo que ha conseguido el imperio de la ley.
Cuando en todas las naciones del mundo el imperio de la ley es la querida de los líderes y la peste de la gente, debemos empezar a reconocer esto. Debemos trascender estos límites nacionales de nuestro pensamiento.
Nixon y Brézhnev tenían mucho más en común de lo que tenemos nosotros con Nixon.
J. Edgar Hoover tenía mucho más en común con los directores de policía secreta soviética que con nosotros.
Es la dedicación internacional a la ley y el orden lo que ata a los líderes de todos los países con un vínculo de camaradería.
Por eso nos sorprendemos tanto cuando se encuentran y dan la mano, se sonríen o se fuman puros.
Realmente se gustan entre ellos, sin importar lo que digan.
Lo que estamos intentado hacer, supongo, es realmente volver a los principios, objetivos y el espíritu de la declaración de independencia.
Este espíritu es resistente a la autoridad ilegítima y a la fuerzas que arrebatan a la gente de su vida y su libertad y su derecho a perseguir su felicidad.
Y por lo tanto, bajo estas condiciones, urge el derecho a alterar o abolir las actuales formas de gobierno y el acento está sobre abolir.
Pero para establecer los principios de la declaración de independencia, vamos a necesitar ir fuera de la ley. Para de obedecer las leyes que exigen matar, o adjudicar la riqueza de la forma en que se ha hecho, o meter a la gente en la cárcel por pequeños e insignificantes infracciones técnicas, y mantener a gente fuera de la cárcel por enormes crímenes.
Mi esperanza es que este espíritu tome lugar no solamente en este, si no además en otros países, peor que todos lo necesitan.
La gente en todos los países necesitan el espíritu de la desobediencia al estado. Lo que no es algo metafísico, si no algo de fuerza y riqueza.
Y necesitamos algún tipo de declaración de interdependencia entre la gente de todos los países del mundo que luchan por las mismas cosas."
martes, 19 de noviembre de 2013
Desde las barricadas de la Democracia
Yo era demasiado joven cuando murió Franco como para acordarme de esa época en la que los ciudadanos sólo tenían una misión: obedecer. El anteproyecto de Ley de Seguridad Ciudadana que pretenden aprobar los representantes del pueblo (sic) tienen algunos supuestos que van en esa dirección. Que protestar ante el Congreso (la verdadera casa del pueblo), grabar a la policía o que insultar a un agente tengan hasta 600.00€ de sanción sólo tiene la misión de no permitir que haya testigos y se confiera sus miembros una impunidad mayor aún de la que gozan actualmente. No hay que olvidar que la palabra de un policía prevalece sobre la de un ciudadano corriente y en los últimos años, gracias a la labor de personas anónimas, hemos podido ver gran cantidad de imágenes que mostraban violencia y abuso por parte de las fuerzas destinadas a proteger al pueblo. ¿Van a quedar impunes sus actos a partir de ahora? Me temo que sí. Esta Democracia feudal en la que vivimos nos trata como desperdicios humanos a los que tenemos motivos y ganas de protestar. Pues bien, llegará un día en el que el pueblo pedirá cuentas a quienes ahora abusan de él, y ese día no valdrán las excusas de la obediencia debida o la legitimidad de los votos. Y, recordad, tiranos y serviles, el pueblo siempre termina ganando.
Mientras, recordad que esto se aprobará con los votos de los 2 grandes partidos, PP y PSOE. Lo digo para que cuando lleguen las elecciones la memoria no se pierda y se vote a otras opciones que puedan devolvernos la libertad que el bipartidismo nos está arrebatando cada día.
http://www.huffingtonpost.es/2013/11/19/ley-seguridad-ciudadana-delitos_n_4301559.html?just_reloaded=1
Mientras, recordad que esto se aprobará con los votos de los 2 grandes partidos, PP y PSOE. Lo digo para que cuando lleguen las elecciones la memoria no se pierda y se vote a otras opciones que puedan devolvernos la libertad que el bipartidismo nos está arrebatando cada día.
http://www.huffingtonpost.es/2013/11/19/ley-seguridad-ciudadana-delitos_n_4301559.html?just_reloaded=1
lunes, 28 de octubre de 2013
Hay veces que la sociedad aúpa a hombres sin honra; afortunadamente en otras, raras, ocasiones se honra a hombres que lo merecen.
Antonio Muñoz Molina, uno de los grandes escritores en lengua castellana de nuestra época. Purista de la honestidad, articulista sosegado y hombre de raras apariciones públicas, aunque siempre acertadas, ha sido galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Mi aplauso emocionado desde este blog con su discurso en Oviedo.
"Escribir empieza siendo casi siempre un sueño o un capricho o una vocación imaginaria. Pero el sueño, el deseo, el capricho, no llegan a cuajar en nada si no se convierte en un oficio. Un oficio, cualquier oficio, requiere una inclinación poderosa y un largo aprendizaje. Un oficio es una tarea que unas veces resulta agotadora o tediosa por la paciencia y el esfuerzo sostenido que exige, pero que también depara, cuando las cosas salen bien, momentos de plenitud, y permite entonces la recompensa de un descanso que es más placentero porque se siente bien ganado, al menos hasta cierto punto. Digo hasta cierto punto porque todo el que se dedica plenamente a un oficio sabe que siempre hay una distancia grande entre las mejores posibilidades de un proyecto y su realización, igual que hay descubrimientos con los que no se contaba. Un oficio es una tarea práctica: uno hace algo que le gusta y que a costa de aprendizaje y empeño ha logrado hacer con cierta garantía de solvencia, pero no lo hace para sí mismo, por mucho que esa tarea la haga a solas y que en el simple hecho de llevarla a cabo haya una satisfacción privada. El resultado que se obtiene de ella alcanza una existencia objetiva, independiente de quien la realizó, y pasa a integrarse beneficiosamente en las vidas de sus destinatarios: un instrumento musical o una partitura, una herramienta, una mesa, una historia, un cuaderno, un cuadro, un cuenco de barro, una fotografía, un hallazgo científico, un paso de danza, la cura de una enfermedad, un prodigio deportivo, un plato bien cocinado, una pirámide de alcachofas en el escaparate de una frutería.
"Escribir empieza siendo casi siempre un sueño o un capricho o una vocación imaginaria. Pero el sueño, el deseo, el capricho, no llegan a cuajar en nada si no se convierte en un oficio. Un oficio, cualquier oficio, requiere una inclinación poderosa y un largo aprendizaje. Un oficio es una tarea que unas veces resulta agotadora o tediosa por la paciencia y el esfuerzo sostenido que exige, pero que también depara, cuando las cosas salen bien, momentos de plenitud, y permite entonces la recompensa de un descanso que es más placentero porque se siente bien ganado, al menos hasta cierto punto. Digo hasta cierto punto porque todo el que se dedica plenamente a un oficio sabe que siempre hay una distancia grande entre las mejores posibilidades de un proyecto y su realización, igual que hay descubrimientos con los que no se contaba. Un oficio es una tarea práctica: uno hace algo que le gusta y que a costa de aprendizaje y empeño ha logrado hacer con cierta garantía de solvencia, pero no lo hace para sí mismo, por mucho que esa tarea la haga a solas y que en el simple hecho de llevarla a cabo haya una satisfacción privada. El resultado que se obtiene de ella alcanza una existencia objetiva, independiente de quien la realizó, y pasa a integrarse beneficiosamente en las vidas de sus destinatarios: un instrumento musical o una partitura, una herramienta, una mesa, una historia, un cuaderno, un cuadro, un cuenco de barro, una fotografía, un hallazgo científico, un paso de danza, la cura de una enfermedad, un prodigio deportivo, un plato bien cocinado, una pirámide de alcachofas en el escaparate de una frutería.
Hay algunas singularidades en el oficio de escribir, como las hay en cualquier otro. La primera es que la necesidad humana que satisface es una de las más intangibles, aunque también una de las más universales: la de saber historias y la de contarlas, es decir, dar una forma inteligible al mundo mendiante las palabras. Una historia, de ficción o no, propone un modelo universal de un cierto campo de la experiencia a partir de la observación de los datos particulares de la vida. Del mismo modo actúa el científico, elaborando modelos teóricos derivados de la observación y la experimentación, que sirvan, doblemente, para explicar y predecir. En las sociedades primitivas o antiguas el mito es el modelo de explicación y predicción de los comportamientos humanos. Nuestra variedad moderna del mito es la ficción, en todas sus variedades, desde las más banales, más toscas, más comerciales y efímeras, hasta las más hondas y exigentes, desde la telenovela y el videojuego a Don Quijote o Moby-Dick o a un cuento de mi querida Alice Munro.
Nos dedicamos, pues, a un oficio más antiguo y más útil de lo que parece. También a un oficio mucho más incierto. Porque en él, y esta es su segunda singularidad, la experiencia no ofrece ninguna garantía, y puede haber una divergencia escandalosa entre el mérito y el reconocimiento.
Quien escribe sabe que ha de dedicar a su oficio tantas horas y tantos años como un artesano al suyo, y que sin esa dedicación no logrará completar nada de valor. Pero también sabe que la entrega, por sí misma, no garantiza la calidad del resultado, porque la experiencia y la dedicación pueden conducirlo al amaneramiento anquilosado y a la parodia de sí mismo. Y también sabe que lo mejor unas veces es reconocido de inmediato y otras veces es ignorado, y que lo que parecía mejor a veces se desmorona al cabo de muy poco tiempo, y que una extraña justicia tardía alumbra mucho tiempo después, sin compensación posible, al talento verdadero que no brilló en vida.
El desaliento ante las incertidumbres del oficio se acentúa más en tiempos de incertidumbres tan amargas como estos. Es difícil hablar de la perseverancia y el gusto del trabajo en un país en el que tantos millones de personas carecen angustiosamente de él. Es casi frívolo divagar sobre la falta de correspondencia entre el mérito y el éxito en literatura en un mundo donde los que trabajan ven menguados sus salarios mientras los más pudientes aumentan obscenamente sus beneficios, en un país asolado por una crisis cuyos responsables quedan impunes mientras sus víctimas no reciben justicia, donde la rectitud y la tarea bien hecha tantas veces cuentan menos que la trampa o la conexión clientelar; un país donde las formas más contemporáneas de demagogia han reverdecido el antiguo desprecio por el trabajo intelectual y conocimiento.
Aun así, y dejando las responsabilidades de la ciudadanía en el lugar que les corresponde, el único remedio aceptable que conozco contra el desaliento del oficio es el oficio mismo. Escribir poniendo artesanalmente en cada palabra los cinco sentidos. Escribir sin concederse la menor indulgencia. Escribir aceptando y disfrutando la soledad y agradeciendo el entramado de otros oficios fundamentales que lo convierten en uno de los oficios menos solitarios y más colectivos del mundo, como es solitario y colectivo el del músico y el del científico; agradeciendo el oficio del editor, del corrector de pruebas, del traductor, del librero, del crítico, el de otros escritores de los que uno aprende admirándolos, el oficio del que enseña a leer y del que trasmite en un aula el amor por la literatura; agradeciendo el oficio más placentero de todos, que es el del lector. Escribir con el miedo a no tener lectores y con el miedo a perderlos, sobreponiéndose lo mismo a los elogios que a las heridas. Escribir porque a pesar de todas las negaciones y las imposibilidades la escritura, como cualquier oficio, es sobre todo un acto de afirmación. Escribir porque sí.
En 1981 se entregaron por primera vez estos premios y vuestra alteza presidió en ellos su primer acto público. Aún se vivía entonces bajo el trauma sombrío y reciente de una tentativa de golpe de estado. En su discurso de agradecimiento, el poeta José Hierro aludió con alegría y alivio, pero también con plena conciencia del peligro, al “aire de libertad que respiramos”. Ese aire, a pesar de todos los pesares, lo seguimos respirando 32 años después, que constituyen el período más largo de libertad que se ha conocido en la historia entera de nuestro país. Es importante recordar estas cosas ahora, cuando el porvenir parece en muchas cosas tan incierto como entonces. En este tiempo se ha hecho adulta la generación entera que nacía por entonces, que es la de mis hijos. Sus vidas son ya más difíciles de lo que imaginábamos hace sólo unos años, pero es importante recordar que también aquellos tiempos de 1981 nos parecían amenazadores cuando nosotros los vivíamos. Y sin embargo no hemos dejado de respirar el aire de libertad que celebraba José Hierro. Sin esa respiración no habría sido posible la generación literaria a la que yo pertenezco. Incluso nos hemos acostumbrado tanto a ella que corremos el peligro de no saber ya apreciarla. Es nuestra responsabilidad salvar lo que ganamos gracias a que muchas personas hicieron y hacen bien sus oficios, privados y públicos; y también reflexionar con urgencia sobre todos los errores, todas las inercias y descuidos que necesitamos corregir. En esa tarea los oficios de las palabras podrán ser más útiles que nunca."
http://www.abc.es/cultura/20131025/abci-discurso-munioz-molina-premios-201310251635.html
domingo, 6 de octubre de 2013
XXX Concentración Big Twin Castellón. 30 AÑOS SOBRE DOS RUEDAS (artículo para ChopperOn.es, octubre 2013)
No resulta sencillo mantenerse como la concentración de referencia en el panorama custom español durante tres décadas. Recogiendo el legado de los Crazy Brothers, los chicos del Big Twin HDC han conseguido sobreponerse a unos años difíciles para volver con más ilusión y fuerza en la Concentración Harley-Davidson con más pátina de nuestro país y uno de los más reconocidos fuera.
Hace
30 años no tenía ni la menor idea de que un grupo de amigos habían planeado
reunirse un fin de semana en torno a sus dos aficiones favoritas, la cerveza y
las motos, y para ser totalmente sincero tardé algunos más en enterarme que ya se
habían celebrado varias reuniones anuales. Mis “encuentros“ con aquellos
tiempos se debe en gran parte al libro “Bikers”, donde García Alix hace un
magnífico retrato del minoritario mundo custom
de entonces. Cuando miro las fotos pienso que me hubiese gustado vivir esas
reuniones donde lo principal era lo más esencial, sin concesiones a nada que no
fuese lo estrictamente necesario para compartir unos días con los iguales.
Intento imaginarme el escenario que se escapa al objetivo; el pinar desnudo con
espacio suficiente para que montura y biker tuviesen su propio espacio sin
molestar ni ser molestados; la cara de los lugareños de El Grao al ver pasar
esas máquinas infernales, quizá atemorizados por la inquietante apariencia que
gastaban sus jinetes, más propia de un mensajero del Averno que de personas que
sólo buscaban la unión con un pequeño grupo de colegas; la réplica un tanto
chusca de la “Capitan América” que lucía uno de los organizadores, pero que por
aquel entonces llamaba poderosamente la atención. Me provocan interés varias
fotos de ese libro, en concreto hay una que a mi entender resume el puente que
une aquellos días con los que nos toca vivir hoy. En ella un joven se encuentra
sentado sobre su Heritage Softail con
los pulgares en los bolsillos, en actitud que a muchos les puede parecer
desafiante pero que a mí me resulta franca, auténtica. El personaje en cuestión
mira fijamente a la cámara y sus ojos parecen decir soy motorista, monto una
Harley-Davidson y éste es mi sitio… ¡Me da igual lo que pienses! Ese chico
rompe el look generalizado del resto de imágenes del libro y, sin embargo, en
absoluto está fuera de lugar. Todo al contrario, para mí significa el por qué
la Concentración de Castellón ha sido durante estos 30 años un símbolo
irremplazable de los amantes de la moto de Milwaukee.
Desde los grupos organizados hasta el que gusta decorarse la espalda con un free biker, desde el cuero hasta las
alpargatas, desde el negro mate hasta el azul claro… Aquí caben todos los
gustos, todas las actitudes, todas las formas de entender una afición
común. Esto es El Grao, amigo.
Bienvenido al lugar donde la leyenda se construye año tras año.
Esta
edición se ha celebrado con gran éxito el trigésimo aniversario de la
concentración Harley- Davidson más antigua y grande de España, descontando las
que organiza la marca desde hace pocos años, en la que vengo participando con
regularidad desde 1997. Tras casi 15 ediciones la he visto pasar por distintos
periodos en los que hasta llegué a temer por su continuidad. Afortunadamente la
reciente edición le ha devuelto el orgullo a la ciudad que a más de uno he
escuchado definir como la California de Europa. No sólo ha vuelto a alcanzar
cotas de participación pérdidas años atrás, más de 4.000 motoristas han venido
desde todas partes de España y varios países de Europa a deleitarse con los
atractivos que esta reunión y el lugar que la acoge ofrecen, lo que la ha hecho
especial es la alegría que se respiraba, las ganas de pasarlo bien que traían
en las alforjas los forasteros. Una concentración es lo que la gente que
participa quiere que sea. Si en los últimos años esas ganas resultaban
forzadas, en esta ocasión se notaban sinceras. Desde el jueves por la noche en
la fiesta que oficiosamente inaugura la concentración en La Pacheca se respiraba
un ambiente especial que concedía tregua a los sinsabores de la realidad. Al
menos lo que pude percibir desde el mismo momento en que llegué y me fundí en
un abrazo con Caballo, sin apenas bajar de la moto, fue que el buen rollo sería
santo y seña para cada día, para cada lugar donde se celebrase algún evento de
la concentración, este año más abierta que nunca. Sin duda, el preludio de unos días magníficos donde todo
funcionó a la perfección. El Pinar, acogedor, como siempre, aunque en esta
ocasión añoré al hombre de los cuchillos con el que cada año pasaba un rato de
charla. El Belumar, magnífico, un sitio fantástico a pie de playa, acunado por
el sonido del mar, donde la hora del aperitivo se hace interminable y más desde
que desde el año pasado se inauguró el concierto del sábado, entonces a cargo
de Chopperon.es y esta vez manejado por el Big Twin. El Bike Show organizado por esta revista, a mi entender, con
un excelente nivel en cuanto a participantes y motos que resultó a la
perfección. El arroz a banda de Casa Juanito… sin palabras pero con todo el
sabor en el recuerdo. Y las horas y horas de risas entre copas o carajillos,
impagables. Estas son las razones por las cuales me gusta tanto ir a Castellón.
Porque todo sale bien. Porque todo sabe bien. Porque todo suena bien.
Castellón
es más que motos, más que Harleys. Castellón es Vero, Rizos y Vicente y el
resto de miembros del Big Twin. Castellón son los Get Monkeys que reparten alegría por donde van (genial su freno de
tambor en la moto que presentaron). Es de The
Horse Crew, Caballo y Jaime “Chopper
James” (enorme alegría volver a verte sobre la moto, man). Son Sara y
Luismi, de La Cabeza Motorcycles, cuyos shovelheads
son merecedores de ser presentados a concurso cada año. Son Vic, EzMan, David, Cascoscuro, Adolfo y Ángel Caparrós, que
ponen una nota de calor con su especial humor. Es Belén, su hospitalidad y ese
pastel de carne que nos devuelve el ánimo al llegar a casa por las noches.
Castellón es mi compañero de viaje, JuanDa “Gas” (siempre es un placer viajar
contigo, bro). Castellón es que yo,
recientemente desembarcado de la tripulación, escriba esta semblanza
simplemente porque me apetezca contarlo. Castellón es lo que uno busca en una
concentración: amistad. De eso van sobrados.¿Está Madrid condenada?
Nunca me ha gustado Madrid una ciudad que encierra el cielo, aunque siempre creí en ella. Hoy sólo puedo poner mi firma en apoyo de los autores de este artículo que reflejan la realidad de una urbe condenada por la arrogancia de sus gestores.
http://politica.elpais.com/politica/2013/10/04/actualidad/1380911735_707943.html
"Madrid tampoco tiene una marca, una postal que identifique la ciudad, un relato que la haga conocida e interesante."
En fin...
http://politica.elpais.com/politica/2013/10/04/actualidad/1380911735_707943.html
"Madrid tampoco tiene una marca, una postal que identifique la ciudad, un relato que la haga conocida e interesante."
En fin...
lunes, 16 de septiembre de 2013
Concentración Big Twin 2013, Grao de Castellón.
JuanDa,
Mar, Dani, La JoVan, Belén y su pastel de carne, Hugo, Chooper James, Caballo,
Víctor, Ezman, la sepia y los boquerones, David Pardo, Ángel, Rizos, los Get
Monkeys (espectacular grupo de cachondos), Sara y Luismi (La Cabeza Motorcycles),
La Pacheca, Manolo, Marta, Laura, Vicente, los conciertos, Javi Arias, Victor
Romero, Sergi Arola, La Bonita, Casa Juanito y su arroz a banda, el carajillo
de Marie Brizard, Laura, el bike show, San Cristóbal, el puesto de los
cinturones, Jack Daniel’s Cola, Luciano, los feriantes franceses de Niglo, los
choppers radicales, la hamburguesa del Belumar, el old school, Javi King,
Carlos, Cepas, Deng y su chica, Raúl y Eva, Carlos “Ofrenda”, Ángel
“Cascoscuro”, Adolfo Bonneville y su badulaque itinerante, Chimo, “Chano”,
Vero, Paloma, agua de Vichy, gasolina, sol, playa, mar…
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