Ace Cafe London are delighted to announce that they have teamed up with Triumph Motorcycles and Triumph dealer Jack Lilley Motorcycles, who are celebrating their 50th year in the business in 2009!
Each month, from Wednesday 8th April to Wednesday 9th September on the cafe's regular Triumph Night (2nd Wednesday of each month from 6pm), to include Brit Bike Day (Sunday 12th April) and Triumph Day (Sunday 14th June), a 'Best Bike' will be nominated, with the winners being invited to take part in the 'Grand Final', to be judged for 'Bike of the Year' on Wednesday 14th October, when an overall winner will be chosen to claim the 'Grand Prize' of Triumph clothing or accessories to the value of £250.
The winner on each Triumph Night for the best bike in the car park, with judging taking place at 8.30pm, and 3pm on Brit Bike Day and Triumph Day, will be presented with prizes from a range of items supplied by Triumph, together with seven pairs of tickets to attend the Triumph Bonneville 50th Anniversary celebration event to be held at The Motor Heritage Centre, Gaydon, over the weekend of 22nd & 23rd August 2009.
Promotion & Competition Dates:
Wednesday 8th April
Sunday 12th April - Brit Bike Day
Wednesday 13th May
Wednesday 10th June
Sunday 14th June - Triumph Day
Wednesday 8th July
Wednesday 12th August
Wednesday 9th September
Wednesday 14th October (Grand Final)
Un cuaderno de viaje por la ruta de la vida con la única pretensión de compartir lo que pienso, lo que me gusta, lo que me ocurre, lo que siento... Aprender cada día algo con los ojos bien abiertos.
miércoles, 25 de febrero de 2009
martes, 24 de febrero de 2009
lunes, 9 de febrero de 2009
UNAS POCAS PALABRAS (artículo escrito para el número de febrero 2009 de ChopperOn)
Cada uno guarda en su poder unas cuantas palabras, pocas, que plasman la idea de vida ideal que se quiere tener. Todos coincidimos en muchas, cierto, lo cual demuestra que somos más iguales de lo que creemos. Pero también todos tenemos algunas que no compartimos con los demás, que son nuestras porque las adoptamos cono parte indivisible de lo que somos, lo que explica nuestra diferencia. Al fin y al cabo somos la suma de muchas cosas, tantas como vivencias tenemos, y eso es lo verdaderamente importante: descubrir quienes somos y vivir de acuerdo con lo que creemos. La búsqueda de la verdad individual es larga y a veces complicada. Puede durar toda la vida e incluso muchas personas mueren sin el consuelo de conocer realmente quienes han sido. Y puede que no les importe los más mínimo, aún más, posiblemente ellos sean más felices que los que buscamos desesperadamente un sentido para nuestra vida. No puedo jurarlo pero se me antoja que la ignorancia, en contra de la opinión mayoritaria, es el estado perfecto de felicidad. A menos conocimiento, menos problemas. No es una máxima, tan sólo una reflexión que se me ocurre.
Sea como fuere, aquí van algunas palabras que son importantes para mí. Piensa, amigo que lees estas líneas, si coincides en alguna y entonces, aunque no me conozcas, sabrás que al otro lado del texto hay alguien con el que coincides en algo. Quizá signifique el comienzo de algo. Quien sabe…
Respirar. Leer. Reír. Compromiso. Poesía. Ruta. Colega. Alcanzar. Diálogo. Montar. Saber. Descubrir. Beso. Sentir. Comer. Tocar. Harley. Davidson. Llanto. Beber. Amar. Bromear. Pulcro. Mirar. Experimentar. Abrazar. Lealtad. Movimiento. Hipótesis. Camino. Discusión. Escuchar. Cerdo. Disciplina. Cantar. Andar. Compartir. Rugby. Ideal. Poe. Jugar. Café. Jukebox. Recorrer. Dignidad. Esperanza. Saltar. Emprender. Salir. Entrar. Hola. Rock’n’ roll. Fe. Copas. Pensar. Examen. Calma. Mar. Ser. Chasquear. Valor. Discurrir. Sabor. Calcular. Medir. Intentar. Biblioteca. Tiempo. Ley. Camarada. Sexo. Alegría. Igualdad. Hijo. Sangre. Milwaukee. Libertad. Lamento. Celebrar. Añorar. Machado. Rocker. Contener. Imaginar. Agua. Batalla. Rival. Deliberar. Contradicción. Empeño. Encararse. Elvis. Moto. Teléfono. Carretera. Sueño. Azul. Dinosaurio. Hierro. Ace. Líbido. Muralla. Asturias. Duelo. Cruz. Tatuaje. Puñal. Hombría. Culpa. Juicio. Salud. Memoria. Fuerza. Luz. Pasión. Honor. Vincit.
(Febrero 2009)
Sea como fuere, aquí van algunas palabras que son importantes para mí. Piensa, amigo que lees estas líneas, si coincides en alguna y entonces, aunque no me conozcas, sabrás que al otro lado del texto hay alguien con el que coincides en algo. Quizá signifique el comienzo de algo. Quien sabe…
Respirar. Leer. Reír. Compromiso. Poesía. Ruta. Colega. Alcanzar. Diálogo. Montar. Saber. Descubrir. Beso. Sentir. Comer. Tocar. Harley. Davidson. Llanto. Beber. Amar. Bromear. Pulcro. Mirar. Experimentar. Abrazar. Lealtad. Movimiento. Hipótesis. Camino. Discusión. Escuchar. Cerdo. Disciplina. Cantar. Andar. Compartir. Rugby. Ideal. Poe. Jugar. Café. Jukebox. Recorrer. Dignidad. Esperanza. Saltar. Emprender. Salir. Entrar. Hola. Rock’n’ roll. Fe. Copas. Pensar. Examen. Calma. Mar. Ser. Chasquear. Valor. Discurrir. Sabor. Calcular. Medir. Intentar. Biblioteca. Tiempo. Ley. Camarada. Sexo. Alegría. Igualdad. Hijo. Sangre. Milwaukee. Libertad. Lamento. Celebrar. Añorar. Machado. Rocker. Contener. Imaginar. Agua. Batalla. Rival. Deliberar. Contradicción. Empeño. Encararse. Elvis. Moto. Teléfono. Carretera. Sueño. Azul. Dinosaurio. Hierro. Ace. Líbido. Muralla. Asturias. Duelo. Cruz. Tatuaje. Puñal. Hombría. Culpa. Juicio. Salud. Memoria. Fuerza. Luz. Pasión. Honor. Vincit.
(Febrero 2009)
martes, 13 de enero de 2009
PENSANTE (la ilustración es de Chafino, el poema mío)

© Chafino
Las lágrimas del cielo han terminado por apagar el sol.
De mi corazón.
A cada sonrisa, un llanto.
A cada risa, un lamento.
Por el error de ser uno y el mismo.
Por la furia de la insurrección.
El amor perdido ahoga el amor presente.
Y la risa de los inocentes aumenta mi congoja.
Víctima fui, y soy, de los errores futuros.
Ciego en el país de los tuertos.
Amargado en la fonda de los risueños.
Carne podrida en la hamburguesa de la felicidad.
¿Por qué seguir siendo como soy?
jueves, 8 de enero de 2009
Más amigos que se suman por el camino
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Zapa.
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Santos y María.
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Sara.
León.

Vic.

Luís.

Vaca Grasienta, Isla de Man.

Bárbara, Pedraza.

Londres.

Croacia

Chema.

En el Ace Cafe, Londres.

Andrés.

JuanDa y JO, Los Escullos, Almería.
Lozoya.
Hace un tiempo publiqué una parte de amigos que he ido conociendo por el camino, hoy me apetece presentaros a otros y a algunas personas con las que me he cruzado y me han hecho sentir bien. Sirvan estas fotos como un pequeño homenaje de agradecimiento a todos.
lunes, 5 de enero de 2009
LONG WAY HOME (artículo aparecido en el Nº 7 de ChopperOn)
Acelero. No de golpe, si no poco a poco. Suavemente. Sintiendo como el motor libera la pereza y recupera la vivacidad de marcha. Ronronea al principio y se acompasa al poco mientras sonrío al viento y relajo la presión sobre el manillar. La carretera se abre ante mí, amable, anticipando a mi paso árboles orgullosos en su majestuosidad bordeados de flores recién abiertas que saludan a la mañana, casas surgidas de la tierra y lejanas montañas que recortan un cielo azul pintado de nubes blancas de formas caprichosas. El viento me acaricia y en el sonido del big twin se me antoja escuchar compases clásicos del rock’n’roll.
Yo no los veo, pero a mi alrededor se agolpan silenciosos compañeros de viaje. Muchos. Y variados. Puede parecer que estoy solo, pero en modo alguno me siento así. Me acompañan todos y cada uno de los amigos que he conocido en la vida; las mujeres que he amado y han dejado huella indeleble en mi corazón; las personas interesantes con las que me he cruzado; el mito del Ace Cafe, el señor Mark Wilsmore y los rockers que han alimentado su bella historia; todo el rock’n’roll que he escuchado, capitaneado por Elvis, Gene Vincent y Eddie Cochran; mi padre y todos aquellos que he querido y ya sólo puedo ver en el álbum de los recuerdos; Santi herreros, Dunlop y otros héroes de la Isla de Man; Wiltman, Dylan y los poetas malditos… y aún hay más, no necesito mirar atrás para sentir que detrás de mí cabalgan miles de motoristas que un día recorrieron ésta u otras carreteras parecidas. El camino es largo, infinito. Bien, tengo el bagaje necesario y el tiempo suficiente para recorrerlo sin prisa. It’s a long way home. El camino de vuelta a casa. A mi casa. Un camino a ninguna parte. Un pacto conmigo mismo que ocurrió hace mucho, mucho tiempo, cuando al final de una noche mágica los vasos dejaron, al fin, de desafiarse para compartir el sosiego de las risas. Pacta sur servanda. Los pactos deben cumplirse.
Aquí me encuentro, escribiendo estas letras en tinta que bien podría ser sangre. Sangre nueva y eterna. Lágrimas de la vida que surcan las arrugas de la experiencia.
Acelero suavemente. El viento acaricia mi cara. Sonrío. Y, cuando termino, vuelvo a sonreír.
Yo no los veo, pero a mi alrededor se agolpan silenciosos compañeros de viaje. Muchos. Y variados. Puede parecer que estoy solo, pero en modo alguno me siento así. Me acompañan todos y cada uno de los amigos que he conocido en la vida; las mujeres que he amado y han dejado huella indeleble en mi corazón; las personas interesantes con las que me he cruzado; el mito del Ace Cafe, el señor Mark Wilsmore y los rockers que han alimentado su bella historia; todo el rock’n’roll que he escuchado, capitaneado por Elvis, Gene Vincent y Eddie Cochran; mi padre y todos aquellos que he querido y ya sólo puedo ver en el álbum de los recuerdos; Santi herreros, Dunlop y otros héroes de la Isla de Man; Wiltman, Dylan y los poetas malditos… y aún hay más, no necesito mirar atrás para sentir que detrás de mí cabalgan miles de motoristas que un día recorrieron ésta u otras carreteras parecidas. El camino es largo, infinito. Bien, tengo el bagaje necesario y el tiempo suficiente para recorrerlo sin prisa. It’s a long way home. El camino de vuelta a casa. A mi casa. Un camino a ninguna parte. Un pacto conmigo mismo que ocurrió hace mucho, mucho tiempo, cuando al final de una noche mágica los vasos dejaron, al fin, de desafiarse para compartir el sosiego de las risas. Pacta sur servanda. Los pactos deben cumplirse.
Aquí me encuentro, escribiendo estas letras en tinta que bien podría ser sangre. Sangre nueva y eterna. Lágrimas de la vida que surcan las arrugas de la experiencia.
Acelero suavemente. El viento acaricia mi cara. Sonrío. Y, cuando termino, vuelvo a sonreír.
enero 2009
martes, 23 de diciembre de 2008
¡Que breve! ¡Qué bueno! (artículo aparecido en el Nº 6 de ChopperOn)
A menudo asistimos a largas diatribas sobre el bien y el mal; conversaciones o monólogos en forma de discurso que no buscan otra cosa que llenar el hueco de las exigencias puntuales. Vivimos en la época de la palabrería – charlatanería, que hubiese dicho Gracián – como un método en el cual nos sentimos más importantes, más entendidos, más admirados por los demás, incluso. Se ha perdido la concisión, la fuerza del concepto en el mensaje. Hablamos mal y más de la cuenta. Es un hecho.
En la Literatura ocurre lo mismo. ¿Cuántas veces hemos leído un libro al que le sobran un montón de páginas tediosas que nos desesperan por su vaciedad? Yo, demasiados, a qué negarlo. Recuerdo con horror el título de varios que prefiero no citar por pudor, pero cada uno puede poner en su lista los que guste.
Todo esto viene a cuento de una frase que me he encontrado por casualidad y cuya autoría se atribuye al dramaturgo William Shakespeare: “La brevedad es el alma del ingenio.” Esta cita me recordó un relato breve que escribí hace ya muchos años y que viene a ilustrar, creo, la fuerza de las palabras no dichas y/o escritas frente a la fortaleza del concepto. A veces, lo que no se expresa es mucho más importante que lo se dice. Lo titulé igual que el título que da pie a estas letras.
"El principio del fin"
Ocurrió de madrugada, antes mucho antes de que el despertador atronase mis oídos. Recuerdo que me desperté sin titubeos, no como siempre lo hacía, manteniendo los ojos cerrados mientras buscaba fuerzas para rechazar la llamada de la responsabilidad. Esta vez abrí los ojos al instante y me incorporé en la cama. Carla miraba por la ventana. Estaba preciosa con su camisón corto pero mi pensamiento repudió el deseo. Quería saber.
- Tenía que llegar – susurró Carla sin volverse.
Sólo entonces comprendí que aquello era el principio del fin. Sin pedirlo una lágrima afloró en auxilio de mi corazón. Me levanté y rodeé la cintura de Carla mientras mis lágrimas seguían la dirección de su mirada. ¿Qué otra cosa podía hacer?
Noviembre 2008
En la Literatura ocurre lo mismo. ¿Cuántas veces hemos leído un libro al que le sobran un montón de páginas tediosas que nos desesperan por su vaciedad? Yo, demasiados, a qué negarlo. Recuerdo con horror el título de varios que prefiero no citar por pudor, pero cada uno puede poner en su lista los que guste.
Todo esto viene a cuento de una frase que me he encontrado por casualidad y cuya autoría se atribuye al dramaturgo William Shakespeare: “La brevedad es el alma del ingenio.” Esta cita me recordó un relato breve que escribí hace ya muchos años y que viene a ilustrar, creo, la fuerza de las palabras no dichas y/o escritas frente a la fortaleza del concepto. A veces, lo que no se expresa es mucho más importante que lo se dice. Lo titulé igual que el título que da pie a estas letras.
"El principio del fin"
Ocurrió de madrugada, antes mucho antes de que el despertador atronase mis oídos. Recuerdo que me desperté sin titubeos, no como siempre lo hacía, manteniendo los ojos cerrados mientras buscaba fuerzas para rechazar la llamada de la responsabilidad. Esta vez abrí los ojos al instante y me incorporé en la cama. Carla miraba por la ventana. Estaba preciosa con su camisón corto pero mi pensamiento repudió el deseo. Quería saber.
- Tenía que llegar – susurró Carla sin volverse.
Sólo entonces comprendí que aquello era el principio del fin. Sin pedirlo una lágrima afloró en auxilio de mi corazón. Me levanté y rodeé la cintura de Carla mientras mis lágrimas seguían la dirección de su mirada. ¿Qué otra cosa podía hacer?
Noviembre 2008
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