Me viene bien el título de una novela, más tarde reconvertida en película, para hilar el argumento de un artículo que bien podría abordar el pesimismo que la nueva Encuesta Sobre Población Activa nos ha dejado: nada menos que cinco millones de parados con la posibilidad incierta de no conseguir un trabajo en mucho, mucho tiempo. Pero no, hoy he decidido resistir la tentación de la miseria anímica para perdéis por otros derroteros hace unos números olvidados.
En estas horas que quedan para finalizar la jornada uno hace recuento de lo que ha vivido, experimentado, durante el día o los anteriores. No se trata de ser riguroso con los acontecimientos, no, más bien de quedarse con algo que parezca que puede aportar una sonrisa. Normalmente no ocurre porque el pasar diario queda exento de cosas reseñables, las más de las veces, pero nunca está de más intentarlo. Hoy ha sucedido una conversación que ha dejado un poso en mi recuerdo. Resulta que estaba yo fumando un cigarrillo, un tanto alejado de mi moto, cuando dos pijoapartes han pasado delante de ella y deteniéndose un momento no sólo la han puesto a parir, sino que enfocaron su desprecio hacia el dueño de aquel engendro, o sea yo, añadiendo para finalizar el deseo de que no se dejara salir a la carretera aquella aberración ni a ninguna de la misma calaña. Durante unos segundos se abrió un profundo debate en mi interior sobre si debía hacerlos pasar un mal rato por sus comentarios sobre La Bonita (y sobre mí). Finalmente, por suerte, ganó la prudencia, así que terminé mi cigarro tranquilo, pero me quedé pensando sobre su actitud. Me refiero al integrismo, ese cáncer que la humanidad arrastra desde el principio de su historia porque está insertado en el ADN de su existencia. Por eso, en este momento me viene a la cabeza la iniciativa de Luismi, buen amigo y alma mater de La Cabeza Motorcycles, de abrir un bar a la vuelta de la plaza de toros de Alcalá de Henares, bautizado precisamente así, A LA VUELTA, abierto a todo tipo de motoristas (y por supuesto a quienes no lo son). " Me gustaría atraer, no sólo al mundo custom, también a las ERRES. A mí me gustan las motos, todas las motos, y quiero que este sea un espacio abierto a todos", me dijo. Estas palabras las firma el dueño de uno de los talleres dedicados a las Harley- Davidson más reputados de la capital de España y yo las hago mías. Suponen una declaración de convivencia que debería ser lo normal. Al fin y al cabo todos vamos sobre dos ruedas y lo que nos diferencia es el tipo de moto y de cultura de la carretera que nos gusta. Lo mismo que me dijo Luismi podemos verlo fuera de nuestras fronteras, como por ejemplo en uno de los bares de motoristas más famosos del mundo, el Ace Cafe de Londres. Allí puedes ver todo tipo de motos, pero sobre todo racing. La explicación es sencilla. En los tiempos que este bar de carretera, parada de camioneros y viajeros en general, y que los motoristas ingleses tomaron como referencia más tarde, comenzó a cimentar su fama, los british bikers buscaban ir lo más rápido posible y con ese espíritu preparaban sus monturas. En aquel entonces accedían a las motos que podían conseguir, eminentemente británicas, pero hoy montarían suzukis, yamahas, hondas, alguna Ducati y la nueva hornada de balas Triumph. ¿Por qué? Porque son las más rápidas, sencillamente. La leyenda TON UP tiene todo que ver con eso. Allí a las harleys nos hacen muy poco caso, la verdad. No es lo suyo, pero nos acogen con la afabilidad de un motorista, como debe ser. A nosotros, los españoles, nos queda bastante camino que recorrer en cuanto al respeto hacia las dos ruedas diferentes. Mi grupo de motos, Vaca Grasienta, es un ejemplo de eso. En él convivimos bastantes harleys con varias Triumph, algunas BMW, un par de Ducati y una Honda CBR 600. Nos unen las dos ruedas y la amistad surgida de los muchos kilómetros juntos en viajes como, por ejemplo, a la Isla de Man. Quizá por eso nos gustan los bares como A LA VUELTA, porque respira nuestra forma de ser, nuestra forma de pensar y de actuar entre nosotros y con los demás: siempre con respeto. Saludos a todos, sea cual sea la moto que llevéis.