lunes, 4 de julio de 2011

¿CERDOS O CERDAS? (ChopperOn, julio 2011)

No se me asusten tan pronto. La reflexión que da lugar al título de este artículo viene a cuento de un episodio que me ocurrió hace unos años. Con motivo de una concentración Harley- Davidson en León realicé una camiseta con la leyenda “Saca tu cerdo a pasear”, en clara referencia a nuestras monturas. Para el que no lo sepa son popularmente conocidas como las “cerdas de Milwaukee”. Y eso mismo es lo que me reprochó uno de los asistentes, que en la camiseta no pusiese cerda en lugar de cerdo. Por aquel entonces yo estaba casado y mi mujer montaba en el asiento trasero, por lo que excuso decirles lo que podría haber pasado si la leyenda hubiese sido “Saca tu cerda a pasear”. Yo adolecí entonces de la necesaria testiculina para hacerlo y dudo de que la mayoría de los asistentes hubiese sido capaz. Ahora, con la perspectiva de los años y el progresivo aumento de féminas que se niegan a ser comparsas y exigen conducir su propia moto quizá la cosa hubiese sido diferente, no lo sé a ciencia cierta. Lo que sí es seguro es que la mujer se ha hecho un hueco importante en un mundo en el que siempre se ha dicho que había más huevos que en la batalla de Brunete y yo lo celebro. Ya era hora de verlas como amazonas en lugar de cómo damas de compañía (sin que esto signifique menosprecio en modo alguno) o de ver a un grupo de 10 mujeres a lomos de sus propias máquinas sin ningún hombre en el grupo, como me ocurrió hace tres semanas en la sierra de Madrid. Conozco a muchas mujeres que conducen con soltura y eficiencia y a otras que están aprendiendo a hacerlo. He rodado muchos kilómetros con casi todas, por no decir con todas. Me acuerdo especialmente de Alexia, que sin tener ni idea de moto se compró una Kawasaki custom y se chupó un viaje de vuelta de Llunatica con el remero mayor de esta publicación y este redactor a ritmo alto, demostrando unos ovarios importantes, así como grandes maneras sobre el manillar. A todas ellas mi reconocimiento con la alegría de verlas por las carreteras.
No creo que éste sea un mundo de hombres, sino de motoristas, sin distinción de sexos, y la memoria saca a colación los nombres de grandes mujeres que rompieron las barreras de otras actividades, afortunadamente para la humanidad. A la hora de redactar estas líneas la primera mujer española que iba a debutar en el campeonato del mundo no pudo hacerlo en Assen por culpa de las caídas en los entrenos y el equipo ha decidido que no corra el próximo gran premio. Me parece una mala noticia para el deporte de las dos ruedas, la verdad, y me entristece que no haya contado con el suficiente apoyo como para demostrar si es capaz o no de competir a alto nivel en el mundial, sin tener en cuenta si usa braga o calzoncillo. Llegará un día en que las veamos arriba del podio y celebremos con fervor sus éxitos, entonces quizá nos animemos a tratarlas como lo que son, compañeras en la carretera. Igual que lo son aquellas que se suben al asiento trasero y confían su seguridad en nuestro buen hacer. “Times are changing” y eso, compañeros, es bueno, muy bueno. Lo realmente importante es que sigamos incordiando a Pere Navarro sin tener accidentes y que recuperemos el tradicional saludo cuando nos encontramos en la carretera. Los nuevos tiempos no tienen por qué despreciar las buenas maneras. Rock and Roll para todos.

2 comentarios:

  1. Al hilo de este comadreo que te traes, hoy he batido la capital a modo y he visto a una cantidad bastante apreciable de señoras en escúter apuntando maneras, las menos, y tiesamente abordando la marea de latas, las más.

    Valor no les falta. Pañuelos, foulards, pashminas, etc., y cualquier otro elemento colgante y flotante les sobra de sus cuellos, como un ejemplo.

    Con ello, podrías endurecerte en la necesidad de que aprendan motorismo urbano lo antes posible.

    Gran abrazo,

    Quitapesares

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  2. Una vez ví conducir a una megamotera una sposter en sandalias. O cambiaba con la uña del dedo gordo, o metía la palanca entre los dedos de los pies y la suela y tiraba pa´rriba. Lo curiosos es que llevaba las uñas pintadas y oye, ni rastro de desconchones en ese esmalte.... increible.
    En el sector mas radical de las harley, se ven a menudo uñas kilométricas y millones de anillos sujetando empuñaduras....y hasta estrechas y minúsculas minifaldas con tacones.
    Mas de una vez he visto faldas largas con mucho vuelo sobre vespas, vespinos y demás motos de ciudad..... vamos, que Isadora Duncan.... una aficionada.
    Y siempre, siempre, siempre, me sorprende mogollón la capacidad de almacenaje de las alforjas o guanteras de cualquier moto guiada por fémina: Una cazadora por si hace frío, un chal por si no hace tanto, unos zapatos de repuesto, el bolso con sus millones de achiperris dentro, alguna crema hidratante, otra para el sol, las llaves de casa, del portal, del buzón, el mando del garaje, la cartera, papeles del trabajo u ordenador, el casco bacinilla para callejear que el peinado se estropea menos.... en fin, que el bolso de Mary Poppins era una mariconada.
    Recuerdo la vespa antigua, con el motor a un lado y un pequeño cofre en el otro.... no veas lo que debe ser compensar en las curvas con todo eso en un lateral.
    Y esto no son mas que dificultades añadidas al mero y simple hecho de conducir. O sea, que lo difícil no es conducir, sino ser mujer.... o sino que se manifieste aquí el que es capaz de conducir su moto (sea cual sea) en tacones. JA!!!!

    Besazo y arrimón de cebolleta:
    PINK DUSTDEVIL

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