martes, 27 de noviembre de 2007

Un poema regalado

Una amiga muy querida me ha vuelto a enviar un poema de Benedetti para que me anime. Yo quiero compartirlo con aquel que quiera disfrutarlo.

No te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras,
enterrar tus miedos,
liberar el lastre,
retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros
y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda
y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo.
Porque lo has querido y porque te quiero .
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,
quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron,
vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa,
ensayar un canto,
bajar la guardia y extender las manos.
Desplegar las alas
e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento.
Aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños.
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Hugo

Me descubre el mundo a través de sus ojos inocentes.
Me destroza en la play station y cuenta los peores chistes del mundo.
Está empezando a asimilar el mundo en el que vive... cuando quiere vivir en él.
Es mi hijo pequeño, Hugo.

martes, 20 de noviembre de 2007

martes, 13 de noviembre de 2007

Un poema para mi amiga Luz

Siempre admiro la fortaleza de las personas que intentan reponerse a las desgracias sufridas intentando no rechazar cada recuerdo. La memoria es una de las cosas más importantes que tenemos. y no olvidar, el gran reto de nuestra vida. Por eso quiero dedicar a mi amiga Luz mi poema favorito, nacido de un corazón tan dolorido como el suyo. El de Emily Dickinson.

Si no estuviese viva cuando vuelvan
los petirrojos, al de la encarnada

corbata, en mi memoria,

echádle una migaja.

Y si las gracias no pudiese daros

porque profundamente ya me hubiese dormido,

bien sabréis que lo intento

con labios de granito.

Emily Dickinson